Pensando en lo inevitable
Cuenta una historia sobre una Joven que trabajaba con la ONU; su trabajo consistía en visitar lugares empobrecidos con el propósito de prestar alguna ayuda social. Siempre que viajaba, notificaba a sus padres el lugar a donde iba y la misión a la que se encargaría. A sus padres les gustaba informarse anticipadamente sobre las condiciones del lugar y los peligros a los cuales se podría enfrentar, ya que ella era su única hija. Se informaban sobre la seguridad del lugar, gastronomía, usos y costumbres, religión que practicaban y economía que tenían. Por desgracia, un día en uno de sus viajes, el avión en el que viajaba tuvo un percance cayendo al mar y ella como la mayoría de personas murió. Su cadáver no pudo ser encontrado, sus padres se vieron sumidos en una tremenda depresión. Un día platicaron su tristeza y dolor con el pastor de su iglesia y le dijeron:
_ No sabemos dónde está_. Él les preguntó:
_ ¿Qué les tranquilizaba a ustedes cuando ella hacía estos viajes? _. Ellos respondieron:
_Nosotros nos ocupábamos en estudiar el lugar, como era y la seguridad que había en ese lugar _. El pastor entonces les dijo:
_Pues, empiecen ahora estudiar el cielo, investiguen como es. Seguramente su hija se encuentra allí. Cuando comprendan y entiendan lo que es estar en el cielo con Dios, podrán levantarse de esa tristeza que los agobia; pues ella está bien, y con toda la seguridad es muy feliz.
Sin duda alguna, perder un ser querido, inunda de tristeza nuestras vidas. Lo sé, no es fácil encontrar resignación y aceptación en estas situaciones. El duelo es inevitable, sin embargo, cuando nosotros estudiamos respecto a Dios y las moradas eternas con él, nos ayuda a poner atención sobre la fugacidad y transitoriedad de la vida. Todo pasa, todo fluye y todo es vano, lo eterno está con Dios, de él procedemos y a él volveremos.
Valoremos lo que hoy tenemos, pues desaparecerá de un momento a otro; vivamos con razón, sentido y responsabilidad nuestra vida, pues daremos cuenta de nuestros actos delante del creador, tarde o temprano.
“Dios habrá de pedirnos cuentas de todos nuestros actos, sean buenos o malos, y aunque los hayamos hecho en secreto.” Eclesiastés 12:14.
Bendiciones amigos y hermanos caminantes del camino llamado vida. Pbro. Carlos César González Cruz.




