Exponen simbolismo del mural del Templo del Dios Descendente


La obra prehispánica hallada en Tulum plasma rituales de lluvia, ciclos astronómicos y la conexión cósmica maya mediante el estilo Internacional.


Cancún, 20 de octubre.- El Museo Regional de la Costa Oriental destaca la relevancia histórica y cultural del mural conservado al interior del Templo del Dios Descendente, ubicado en la zona arqueológica de Tulum.


Correspondiente al periodo Posclásico Tardío (1200 d.C. – 1550 d.C.), esta manifestación pictórica constituye uno de los ejemplares de pintura mural en mejor estado de conservación dentro de la región oriental de la península.


La pieza fue plasmada bajo el denominado estilo “Internacional”, una corriente artística en la que convergen elementos de la tradición azteca, mixteca-puebla, maya de la costa y de las tierras altas de Guatemala. La iconografía fue desarrollada a partir de una paleta cromática basada en tonos blanco, azul y negro, estructurada en tres niveles superpuestos que aluden a la división y configuración del cosmos en la cosmovisión mesoamericana.


De acuerdo con recientes interpretaciones iconográficas, la escena central representa una ceremonia propiciatoria de lluvia. En el costado izquierdo de la composición se aprecia a Cháak, dios de la lluvia, mientras que en el sector derecho se ubica una deidad que combina atributos solares y del dios del maíz.


Ambas figuras portan tocados de K’awiil y extienden las manos para recibir ofrendas de tamales presentadas por dos diosas vinculadas a la luna y la fertilidad.


El conjunto pictórico integra además símbolos astronómicos que hacen referencia al tránsito de Venus por la bóveda celeste, el paso cenital del Sol, los solsticios de verano e invierno, y las fases del ciclo lunar.


En los extremos del mural figura nuevamente la deidad K’awiil, asociada al relámpago y la abundancia, sosteniendo un punzón de sacrificio y portando un tocado ornamentado con plumas y flores de balché.


La representación ceremonial se despliega sobre una franja que simula piel de jaguar, enmarcada por dos serpientes entrelazadas. Este elemento decorativo alude al mito del kusansum o cordón umbilical divino, el cual formaba una vía celeste para conectar los linajes y centros ceremoniales de Tulum, Cobá, Chichén Itzá y Uxmal, acompañado por brotes de flores de balché y rosetones que simbolizan cortes de mazorca de maíz.

Con información de InZoom.Mx

No hay comentarios

Deja una respuesta