Papa pide paz para el Caribe
El pontífice León XIV exige diálogo a EU y Cuba para evitar un dolor mayor a todo el pueblo.
El Vaticano
Por Agencias
El papa León XIV manifestó este domingo su «gran inquietud» ante la escalada de tensiones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos. Durante el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro, el primer pontífice estadounidense de la historia hizo un llamado urgente a la calma entre ambas naciones vecinas. Su mensaje se produce en un momento crítico, marcado por amenazas directas desde la Casa Blanca que amenazan con desestabilizar la región caribeña.
En sintonía con el Episcopado cubano, el obispo de Roma exhortó a los responsables políticos a promover un «diálogo sincero y eficaz». El pontífice enfatizó que el objetivo primordial debe ser evitar la violencia y cualquier acción que profundice el sufrimiento de la población en la isla. Esta intervención papal busca reactivar los canales diplomáticos, recordando que la Santa Sede siempre ha favorecido la negociación por encima de cualquier medida de coerción internacional.
La crisis se agudizó tras el reciente secuestro del mandatario venezolano Nicolás Maduro, principal aliado estratégico y proveedor de energía de La Habana. Ante estos hechos, el presidente Donald Trump ha multiplicado las advertencias contra el gobierno cubano, exigiendo la aceptación de un «acuerdo» de naturaleza incierta. Según la administración estadounidense, la isla representa actualmente una «amenaza excepcional» para la seguridad nacional de los Estados Unidos.
El endurecimiento de la postura de Washington quedó sellado el pasado jueves con la firma de un decreto presidencial. Este documento abre la puerta a la imposición de aranceles contra cualquier país que suministre petróleo a Cuba, bajo la premisa de cortar definitivamente el flujo de recursos hacia la nación antillana. «¡No habrá más petróleo ni dinero!», sentenció Trump, elevando la presión económica a niveles sin precedentes en la última década.
Por su parte, los obispos cubanos alertaron el sábado sobre el «riesgo de mayor sufrimiento social» derivado de este cerco energético. Los líderes religiosos sostienen que cortar el suministro de combustible busca provocar un agravamiento deliberado de la crisis interna en la isla. La Iglesia reafirmó que el derecho internacional y los derechos humanos deben prevalecer sobre las estrategias de guerra económica que afectan directamente las condiciones de vida mínimas.
En respuesta, el gobierno de Cuba divulgó una declaración el pasado 30 de enero donde ratifica su disposición histórica a sostener un diálogo serio y responsable con Washington. A pesar de los sesenta años de bloqueo y las recientes restricciones navales, La Habana asegura que la diplomacia es el único camino viable. No obstante, el panorama se mantiene incierto mientras Estados Unidos insiste en la vía de la presión económica total como herramienta de cambio político.


