No codiciarás, Ex. 20:17

No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

Dios nos prohíbe mirar las posesiones de nuestro prójimo y desearlas. Otra de las versiones de la Biblia dice:
No se dejen dominar por el deseo de tener lo que otros tienen, ya sea su esposa, su sirviente, su sirvienta, su buey, su burro, o cualquiera de sus pertenencias.

¿A qué se debe que el ser humano se sienta infeliz e insatisfecho? Muchas veces posee lo suficiente para verlo feliz, sin embargo, no lo es.

La insatisfacción en la vida de una persona no tiene que ver con lo que necesita sino en lo vacío que está su corazón.
La insatisfacción, es un deseo insaciable de aquello que uno no necesita, sin embargo, pensamos engañandonos que, obteniendo eso que no necesitamos, estaremos mejor.

Le pregunto a usted, ¿Hasta dónde siente su vida satisfecha con Dios? Sí, el Dios en el que usted cree. ¿Sabía usted que una persona satisfecha es una persona feliz?
Por eso, sigue diciendo la Biblia:
«No amen el dinero, sino conténtense con lo que tienen. Porque Dios dijo: «Nunca te abandonaré ni te dejaré solo». Así podremos decir con seguridad: «El Señor es mi ayuda; no tendré miedo.» Hebreos 13:5-6

Y otro pasaje dice:
«Es verdad que dedicarse a Dios es una manera de ganar mucho, pero en el sentido de vivir contento cada uno con lo que tiene. Cuando llegamos al mundo, no traíamos nada y cuando morimos no nos podemos llevar nada. Por eso, si tenemos alimentos y ropa, podemos darnos por satisfechos. 1 Timoteo 6:6-8.

Los vacíos del corazón nos hacen mirar para otro lado olvidándonos de todo el bien que Dios nos ha dado. El deseo engañoso de querer «mejorar nuestra condición» nos hace ser infelices al grado que nuestros pies caminan hacia la desobediencia.
¿Usted sabe que muchas personas que estaban muy bien, ahora están en la cárcel porque pensaron mejorar su vida?

Cuándo Dios nos prohíbe algo es porque no quiere vernos tristes e infelices. Detrás de un mandamiento negativo, hay una promesa de bendición. Cuándo tenemos a Dios en el corazón es seguro que no faltará nada, pues quien aparentemente tiene todo pero no tiene a Dios, en verdad, no tiene nada.

¡Bendiciones, amigos y hermanos caminantes del camino llamado vida! Pbro. Carlos César González Cruz.

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