INAH instala seis laboratorios arqueológicos en Bacalar

Por Jared García
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) instaló en Bacalar seis laboratorios especializados para el análisis, clasificación y resguardo del patrimonio arqueológico recuperado durante las obras del Tren Maya, una infraestructura científica que permitirá profundizar el conocimiento sobre las antiguas sociedades mayas y preservar uno de los acervos más importantes hallados en el sureste del país.


Los espacios operan en la Casa Internacional del Escritor, inmueble adaptado por el Gobierno del Estado y la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del INAH.


En ellos se desarrollan tareas de registro, conservación e investigación de más de 27 mil piezas completas, restos de fauna, materiales líticos y más de dos millones de fragmentos cerámicos recuperados durante los trabajos de salvamento arqueológico vinculados al proyecto ferroviario.


La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, destacó que la protección del patrimonio no concluye con la recuperación de los objetos hallados en campo, sino que continúa mediante procesos científicos que permiten generar conocimiento público y fortalecer las capacidades de investigación en Quintana Roo.


Los laboratorios corresponden a las áreas de Lítica, Bioarqueología, Muestras, Materiales Históricos y Misceláneos, Cerámica y Zooarqueología, cada uno enfocado en el estudio especializado de distintos tipos de materiales.


Uno de los acervos más amplios se encuentra en el Laboratorio de Zooarqueología, donde se investiga la relación de los pueblos mayas con su entorno natural, así como el aprovechamiento ritual, ornamental y utilitario de recursos animales.


Este espacio resguarda más de 14 mil 500 registros integrados por más de 27 mil piezas completas y fragmentos de fauna.


La responsable del área, Marisol Arce Acosta, detalló que el 84 por ciento de los materiales analizados corresponde a conchas y caracoles utilizados para elaborar objetos rituales y ornamentales, entre ellos cuentas, pectorales, pendientes y orejeras.


También se han identificado herramientas como cuchillos, hachas, punzones y percutores asociados con actividades especializadas, entre ellas el procesamiento de pieles y trabajos de carpintería.

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