Bacalar se convierte en centro clave para el estudio de hallazgos del Tren Maya

Más de 2 millones de piezas arqueológicas son analizadas en laboratorios de Bacalar

Bacalar.- El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) avanza en el estudio de miles de materiales arqueológicos recuperados durante las obras del Tren Maya mediante seis laboratorios especializados instalados en Bacalar, donde se realiza el registro, clasificación, conservación e investigación de un vasto patrimonio hallado en la Península de Yucatán.

Los espacios de análisis fueron habilitados en la Casa Internacional del Escritor gracias a la colaboración entre el Gobierno de Quintana Roo y la Secretaría de Cultura federal. Actualmente, los especialistas trabajan con más de 27 mil piezas completas, restos de fauna, materiales líticos y más de dos millones de fragmentos cerámicos recuperados en distintos puntos de la región.

Laboratorios impulsan conocimiento sobre la cultura maya

La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, destacó que la protección del patrimonio arqueológico va más allá de la recuperación de objetos, ya que implica procesos científicos que permiten generar conocimiento sobre las antiguas sociedades mayas.

Los laboratorios de Lítica, Bioarqueología, Muestras, Materiales Históricos y Misceláneos, Cerámica y Zooarqueología se han convertido en una plataforma para fortalecer la investigación arqueológica y ampliar la comprensión sobre la vida cotidiana, las tecnologías y las redes comerciales que existieron en el área maya.

Conchas, corales y dientes de tiburón revelan antiguos usos y costumbres

Uno de los espacios con mayor actividad es el Laboratorio de Zooarqueología, donde se resguardan más de 14 mil 500 registros que reúnen más de 27 mil piezas y fragmentos de origen animal.

La responsable del área, Marisol Arce Acosta, explicó que la mayoría de los materiales corresponde a conchas y caracoles utilizados para elaborar ornamentos y objetos ceremoniales como pendientes, cuentas, pectorales y orejeras.

Entre los hallazgos también figuran herramientas fabricadas con materiales de origen animal, como cuchillos, hachas y punzones, además de espinas de raya y bagre, huesos de diversas especies, dientes de tiburón e incluso restos de megalodón, una especie prehistórica.

Los estudios han permitido identificar el aprovechamiento de corales para actividades relacionadas con la pesca y la apicultura, así como rastrear intercambios comerciales mediante ornamentos elaborados con conchas procedentes de la costa del Pacífico.

Como parte del proyecto, se desarrolla una Colección Malacológica de Referencia que reunirá ejemplares modernos del Caribe, los golfos de México y California, así como del océano Pacífico, con el objetivo de convertirse en una herramienta científica permanente para Quintana Roo.

Más de medio millón de fragmentos cerámicos ya fueron estudiados

En el Laboratorio de Cerámica, especialistas han logrado analizar alrededor de 500 mil de los más de dos millones de tiestos recuperados entre Tulum y Escárcega.

La coordinadora del área, la arqueóloga Iliana Ancona Aragón, señaló que estos materiales permiten reconstruir cronologías, relaciones regionales y dinámicas de ocupación en la Costa Oriental y el sur de Quintana Roo.

Los estudios han documentado vínculos entre antiguos asentamientos mayas y regiones como Belice, el Petén guatemalteco y el norte de Yucatán, evidenciando complejas redes de intercambio que conectaban distintos territorios de la península.

Asimismo, los registros sugieren que el llamado colapso maya tuvo efectos distintos según las regiones, ya que en zonas del sur de Campeche y Quintana Roo se detectó una intensa actividad constructiva y una importante concentración poblacional durante el periodo Clásico Tardío.

Analizan materiales líticos para rastrear antiguas rutas comerciales

Por su parte, el Laboratorio de Lítica trabaja en la clasificación de 190 cajas con materiales de piedra. Entre los hallazgos destacan evidencias de talleres de sílex en el sur de Campeche y piezas de obsidiana importada.

Los especialistas emplean técnicas científicas para identificar el origen de estos materiales y determinar los lugares de extracción, tanto dentro como fuera del área maya, lo que permitirá comprender con mayor precisión las rutas comerciales que existieron en la antigüedad.

El INAH señaló que la creación de este complejo de laboratorios responde al desafío de organizar y estudiar el enorme volumen de materiales arqueológicos recuperados durante las obras ferroviarias, una tarea sin precedentes en la historia reciente de la arqueología mexicana.

Fuente: InZoomMx

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