Clausura Profepa balneario Los Rápidos por falta de autorización ambiental
El operativo en Bacalar pone de relieve las dificultades para regularizar establecimientos a orillas de la Laguna de los Siete Colores; según la responsable ambiental del negocio, cerca del 70% de los predios enfrenta trabas para completar sus trámites federales.
Por Jared García > Quequi
Bacalar. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) inició acciones de clausura contra establecimientos ubicados a orillas de la Laguna de los Siete Colores, en Bacalar, que no cuentan con la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA).
El proceso de regularización requiere cumplir con diversos trámites ante autoridades federales, entre ellos los relacionados con las concesiones de la zona federal que corresponden a la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
El primer establecimiento intervenido fue el balneario Los Rápidos, ubicado en las inmediaciones de Bacalar, donde tres inspectores de la dependencia federal realizaron una revisión y colocaron los sellos de clausura ante la falta de la autorización ambiental, sin que, de acuerdo con la responsable del predio, la medida estuviera relacionada con daños al ecosistema.
María Luisa Villarreal Sonora, responsable en materia ambiental del establecimiento, explicó que durante años han trabajado para cumplir con las disposiciones ambientales, en un proceso que implica atender requerimientos, inspecciones y normas de distintas instancias de los tres órdenes de gobierno.

Señaló que esta situación alcanza, según sus estimaciones, a cerca del 70 por ciento de los balnearios y propiedades particulares asentados a orillas de la laguna.
Indicó que varios establecimientos han buscado regularizar sus actividades, pero enfrentan dificultades para obtener documentos como las concesiones de la zona federal lagunar, cuya tramitación puede prolongarse durante más de una década.
En el caso de Los Rápidos, Villarreal Sonora sostuvo que la clausura responde a la falta de documentación y no a una afectación ambiental detectada.
Por ello, confió en que podrán resolver los trámites pendientes para reanudar las actividades turísticas a la brevedad.
Detalló que el establecimiento mantiene el 96 por ciento de la superficie del predio bajo conservación y concentra la actividad turística en apenas el tres por ciento del terreno.
Entre las medidas implementadas mencionó el uso de bitácoras electrónicas, la separación de residuos y una planta híbrida de tratamiento de aguas residuales que integra pretratamiento bacteriano, reactores de aireación y cloración.
También cuentan con una jardinera de evapotranspiración en fase de prueba y programas de capacitación para el personal.
En cuanto al manejo de aguas residuales, explicó que estas se retiran mediante pipas debido a que está pendiente otro trámite, mientras que la separación de residuos se mantiene pese a la falta de instalaciones municipales adecuadas para su aprovechamiento.
La responsable ambiental afirmó que el balneario ha atendido las disposiciones de las autoridades y se ha sometido a revisiones periódicas de la Profepa y otras dependencias, como parte de sus acciones para conservar el entorno natural y mantener una operación turística sustentable.
“Nos hemos sujetado a los diversos requerimientos de cada una de las instancias de carácter federal, estatal o municipal porque somos los más interesados en la protección y el uso sustentable de nuestro entorno”, enfatizó.
La clausura de Los Rápidos ocurre en un contexto en el que, según la responsable del establecimiento, cerca del 70 por ciento de los balnearios y propiedades particulares ubicados a orillas de la Laguna de Bacalar enfrenta dificultades para completar sus trámites ambientales y obtener concesiones de la zona federal.
La resolución de estos procedimientos es uno de los pendientes para que los establecimientos puedan acreditar el cumplimiento de los requisitos exigidos por las autoridades.




