Adiós al efectivo en gasolineras
El gobierno federal impulsa estrategia para el pago digital en estaciones de servicio.
Por Jared García
El gobierno de México, en coordinación con el Servicio de Administración Tributaria (SAT), impulsa una estrategia para fortalecer el uso de medios electrónicos de pago en las estaciones de servicio del país, con el propósito de mejorar el registro de las operaciones, fortalecer la fiscalización y reducir riesgos relacionados con el lavado de dinero.
El Colegio de Contadores Públicos de Quintana Roo confirmó que esta medida estaría prevista para septiembre, por lo que su aplicación podría comenzar en cualquier momento.
El esquema sería similar al que ya funciona en diversas casetas de peaje, donde los usuarios realizan sus pagos principalmente mediante tarjetas u otras alternativas electrónicas.
José Polanco Bueno, contador público certificado e integrante del Colegio de Contadores Públicos de Quintana Roo, señaló que una transición de este tipo representaría un cambio importante para miles de ciudadanos que todavía utilizan dinero en efectivo para cubrir sus gastos cotidianos, particularmente en comunidades donde los servicios bancarios y los pagos digitales tienen menor presencia.
Como ejemplo, mencionó la zona cañera de Quintana Roo, donde productores y habitantes le han manifestado que alrededor del 90 por ciento de las personas utiliza efectivo para la mayoría de sus transacciones diarias.
El especialista consideró importante que la población comience a prepararse para una mayor utilización de tarjetas bancarias y otros medios electrónicos, ya que la estrategia federal busca que las operaciones económicas queden registradas digitalmente y puedan ser supervisadas con mayor facilidad.
La medida también representa un paso hacia una economía con mayor trazabilidad, al permitir que los movimientos relacionados con la compra de combustible cuenten con registros electrónicos y facilitar la detección de operaciones irregulares.
Ante este escenario, el llamado del sector contable es a que ciudadanos, productores y establecimientos comiencen a familiarizarse con las alternativas de pago bancario, de manera que la transición pueda realizarse de forma ordenada y con el menor impacto posible para las actividades cotidianas.




