Carta a la Historia

Por Mary Hernández > Presidenta Municipal de Felipe Carrillo Puerto

En la vida pública, como en la vida comunitaria, siempre habrá ríos que cruzar. Cuando eso ocurre, la tarea no es levantar muros, sino construir puentes. Así lo aprendimos en la lucha: nadie avanza solo y ningún territorio progresa dividido. La fuerza de nuestro movimiento está ahí, en caminar juntas y juntos, sabiendo que cada paso se sostiene en años de trabajo colectivo y de búsqueda de justicia para nuestro pueblo.

Conocí este proyecto cuando todavía era más esperanza que estructura. Lo vi crecer en manos de quienes tocaron puertas sin saber si aquel esfuerzo algún día se convertiría en gobierno. Hoy, como Presidenta Municipal, sigo encontrando esa misma energía en las compañeras y compañeros que se suman con ánimo renovado, con preparación y con un compromiso auténtico con Quintana Roo.

Defender la raíz no significa cerrarse al presente. Significa tener la madurez política para reconocer lo que somos ahora: un movimiento que se convirtió en gobierno y un gobierno que debe seguir siendo pueblo. Por eso, cada vez que converso con fundadoras, con militantes de muchos años o con quienes llegan recientemente convencidos del proyecto, confirmo que la transformación sigue viva porque mantiene su sentido de justicia y de comunidad.

En ese camino, la experiencia y la sangre nueva no son fuerzas opuestas. La primera sostiene, la segunda impulsa. Ambas son necesarias para que Carrillo Puerto y todo Quintana Roo no retrocedan, sobre todo en un contexto donde sobran voces que apuestan a la división o a la nostalgia por un pasado que ya no dio respuestas.

En cada encuentro, en cada diálogo sincero, surge la misma idea: el país vive un momento decisivo que no podemos desperdiciar en pleitos internos. La unidad que necesitamos no es de discurso ni de coyuntura; es una unidad basada en el reconocimiento mutuo, en el respeto a las trayectorias y en la claridad de que lo más importante no son las carreras personales, sino la vida de la gente.

En ese mismo sentido, insisto en que gobernar Quintana Roo con la calidad moral y política con la que lo hace nuestra Gobernadora Mara Lezama significa potenciar nuestro valor histórico. Dirigir este Estado siendo lideres mundiales del turismo y con el mayor numero de influencia económica en el país no es cosa menor, me refiero a “Mara” como una mujer que conocí en 2015 y que hoy es un referente político en México por su capacidad de entregar resultados con triunfos completos en todo el Estado, 2018, 2021, 2022, procesos internos y porque no, el rumbo del 2027 marcado por el decisivo triunfo de renovación de la Gubernatura, ¿Con quien? Quién sea, Morena no tiene competidor y es justo ahí donde la UNIDAD PARTIDISTA cobra fuerza protagonista.

Hoy mas que nunca en que la historia nos cobra fuerza no podemos dejar al Sur de este Estado fuera o con apariencia de “estar” en la agenda, nuestro ADN nos obliga a defender lo que realmente nos dio identidad como PUEBLO MAYA, nuestra rebeldía y la esencia de lucha que nunca acabó, si no, ya estas mas decidida y más PRESENTE.

Este cierre de año nos encuentra de pie y con esperanza. En nuestro municipio y en nuestro estado hay desafíos, pero también una enorme reserva de organización comunitaria y la convicción de que es posible gobernar de otro modo. Ésa es la responsabilidad que asumimos quienes hoy tenemos un encargo público: honrar la historia, cuidar las raíces y, al mismo tiempo, tener la valentía de abrir camino.

Porque marcar historia no es sólo recordar de dónde venimos, sino decidir, todos los días, hacia dónde queremos llevar a nuestro pueblo. Y ese rumbo, si realmente pone al centro a la gente, sólo puede construirse en unidad.

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