Desatando nudos
Pbro. Carlos César González Cruz.
De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. Mateo 18:18.
Nada es igual al irse los padres. Ellos llaman al orden, aconsejan, exhortan; y tienen todo el derecho moral por el poder y autoridad que les da el hecho de ser progenitores. Pero, al irse, es como si la mazorca se desgranara, más si a los hijos se les dejó herencia, la herencia siempre deja inconformidad y pleito entre los hermanos, muchas veces por la influencia de la mujer, marido o hijos de ellos.
_ A la muerte de los padres, debe aprovecharse esos momentos de tristeza o alegría en la que se honra la memoria de los padres, como a ellos les gustaba tener a sus hijos Juntos y contentos, compartiendo esos momentos. Por ejemplo, una boda, quince años, una graduación, cualquier festejo, permite una oportunidad para reunirse y recordar gratos momentos familiares_.
_ ¡Cierto! Hasta los momentos de dolor, como son las enfermedades y sepelios. No solo los momentos de alegría. Esto son momentos claves para limar asperezas o para complicar más las cosas. Si la persona invita a la familia con la que tiene ya un mal sentir, ya está dando un paso para componer las cosas, pero si el pariente no va, muestra que no le interesa; por otro lado, si la persona se entera que el familiar está pasando por una grave enfermedad, o si falleció, y no se acerca mostrando empatía y apoyo, la otra persona ve que los lazos familiares ya se extinguieron_.
Yo venía en el transporte oyendo esto, no era conmigo la conversación, pero me fue confortante y educativa; no era conmigo, pero me sirvió.
De chico, batallaba con los nudos que se hacían por error en mis zapatos, jalaba el cordón equivocado y ¡Zas!, ya se había hecho un nudo más complicado. La agujeta ya no pasaba por los orificios del zapato; me costaba mucho desatarlo y desaparecerlo. Eso mismo pasa con la familia extendida, un mal entendido, o un error, nos lleva a no tragar a los parientes, tú sabes de lo hablo.
Sin embargo, se presentan los momentos para desaparecerlos y mejorar las relaciones, uno nunca sabe en qué momento se puede necesitar a un pariente. Invita a tus festejos a tus seres queridos con los que te has distanciado; avísales de tus momentos de dolor y pena, si es tu familiar, debe saber lo que te pasa; y si a ti te invitan a una celebración o te avisan de un fallecimiento, ve. “Arrieros somos y en el mismo camino andamos”. Desata los nudos con tus seres queridos.
¡Bendiciones amigos y hermanos caminantes del camino llamado vida!




