Trump extiende sus tentáculos militares en Latinoamérica
Hegseth anuncia que no descarta una opción militar en La Habana y plantea operaciones en suelo colombiano.
CIUDAD DE MÉXICO.— El gobierno de Donald Trump ha reforzado su estrategia de influencia en América Latina, con una política que coloca la seguridad, el combate al narcotráfico y la recuperación de la preeminencia estadounidense en el Hemisferio Occidental como algunas de sus principales prioridades.
Uno de los movimientos más recientes se produjo en Colombia, donde el gobierno de Abelardo de la Espriella, apenas una semana después de asumir el poder, habría autorizado la participación de tropas estadounidenses en operaciones dentro del territorio colombiano contra organizaciones vinculadas al narcotráfico y al terrorismo.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, aseguró que Colombia solicitó apoyo para combatir el llamado narcoterrorismo y autorizó operaciones militares conjuntas destinadas a enfrentar a grupos considerados terroristas.
Además, Colombia se incorporará al Escudo de las Américas, una coalición impulsada por Trump para fortalecer la cooperación regional contra las redes del narcotráfico. Con su incorporación, el mecanismo suma 19 países.
La nueva relación entre Washington y Bogotá contrasta con la etapa de tensiones que caracterizó al gobierno del expresidente colombiano Gustavo Petro, cuya administración mantuvo diferencias con la Casa Blanca en materia de seguridad y política exterior.
Cuba, también bajo presión
En paralelo, Hegseth afirmó que Estados Unidos no descarta una intervención militar en Cuba y advirtió que todas las opciones permanecen sobre la mesa.
Durante una intervención en Panamá, el funcionario pidió al gobierno cubano prestar atención a la intención de Trump de hacer valer lo que considera prerrogativas estratégicas estadounidenses.
Las declaraciones se producen en un contexto marcado por el endurecimiento de la política de Washington hacia América Latina y por una estrategia que prioriza la seguridad regional sobre otros temas que tradicionalmente habían ocupado un lugar central en la relación con los gobiernos latinoamericanos.
La analista Guadalupe González, del Colegio de México, consideró que este escenario representa un “punto de quiebre”, debido a que Estados Unidos estaría colocando nuevamente al Hemisferio Occidental como una de sus principales prioridades estratégicas.
La nueva versión de la doctrina Monroe
La estrategia de la administración Trump quedó plasmada en su Estrategia de Seguridad Nacional, documento en el que Washington plantea recuperar su preeminencia en el Hemisferio Occidental y reivindica elementos de la histórica doctrina Monroe.
Esta nueva visión ha sido denominada informalmente “doctrina Donroe”, en referencia a Donald Trump y James Monroe, y plantea una mayor presencia estadounidense en asuntos de seguridad y defensa de la región.
El documento también contempla reconsiderar la presencia militar de Estados Unidos en el Hemisferio Occidental.
Para Michael Shifter, investigador y expresidente del Diálogo Interamericano, las principales limitaciones para una intervención militar estadounidense ya no serían necesariamente jurídicas, sino prácticas, debido a los posibles efectos que una operación podría provocar, especialmente en Cuba.
Centroamérica estrecha la cooperación con Washington
Mientras México mantiene una relación más tensa con la administración Trump, varios países de Centroamérica han optado por profundizar su cooperación con Washington en materia de seguridad.
En Guatemala, el presidente Bernardo Arévalo solicitó mayor asistencia estadounidense en capacitación, asesoría operativa e intercambio de inteligencia, mientras que el Comando Sur ha reforzado la cooperación bilateral contra el narcotráfico.
En El Salvador, el presidente Nayib Bukele se ha convertido en uno de los principales aliados de la estrategia de seguridad estadounidense en el Pacífico y participó en la cumbre del Escudo de las Américas.
Honduras, bajo el gobierno de Nasry Asfura, también ha anunciado una mayor alineación con Washington, incluyendo el compromiso de restituir el tratado de extradición y fortalecer su participación en mecanismos regionales contra los cárteles.
En Nicaragua, el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, pese a sus diferencias ideológicas con Washington, ha reforzado las medidas contra el narcotráfico ante la presión estadounidense y el temor a convertirse en objetivo de nuevas acciones.
Por su parte, Costa Rica y Panamá mantienen una estrecha cooperación con las autoridades estadounidenses. Panamá enfrenta además una relación particularmente delicada con Washington después de que Trump planteara recuperar el control del Canal de Panamá.
El escenario regional refleja así una creciente disputa por la influencia política y militar en América Latina, con Estados Unidos buscando reforzar alianzas de seguridad mientras distintos gobiernos latinoamericanos ajustan sus posiciones ante la presión de Washington.
Con información de El País.





