Siguen rutas de flamencos

Más de 18 mil registros GPS han documentado los movimientos de la especie entre el Caribe y Cuba.

Por Blanca Silva
Como parte de las acciones para fortalecer el conocimiento y conservación del Flamenco del Caribe, la Fundación Pedro y Elena Hernández en colaboración con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), incorporó tres nuevos transmisores solares Xerius de origen francés, en tres aves adultas nombradas Víctor, Pedro y Elena.


De esta manera suman 26 transmisores instalados en igual número de aves para conocer con precisión su desplazamiento por medio de monitoreo satelital con apoyo de la Dirección Regional Península de Yucatán y Caribe Mexicano, así como identificar los sitios de importancia para la especie.


Lo anterior forma parte del proyecto “Conservación del Flamenco del Caribe (Phoenicopterus ruber) en la Península de Yucatán”, cuya vigencia se extiende hasta marzo de 2027 y contempla el monitoreo con transmisores satelitales, anillamiento de flamencos, evaluación del hábitat e identificación de amenazas directas.


Estos trabajos se integran al Subprograma de Monitoreo y Conservación del Flamenco del Caribe y su hábitat en la Península de Yucatán, que se enmarca en el convenio suscrito entre la Conanp y la Fundación Pedro y Elena Hernández, iniciado en febrero pasado y que se extenderá hasta septiembre 2030 con la participación de las Reservas de la Biosfera Ría Celestún, Ría Lagartos, Los Petenes y el Área de Protección de Flora y Fauna de Yum Balam.


Para ello, se invirtieron en esta ocasión 2.5 millones de pesos aportados por las funciones Pedro y Elena Hernández, Axa México y SiMiPlaneta, que desarrollan proyectos colaborativos de impacto para la educación y conservación del Flamenco del Caribe (Phoenicopterus ruber) y su hábitat.


El seguimiento satelital, permitió demostrar por primera vez la conectividad funcional entre los humedales de la península de Yucatán y Cuba. El seguimiento de ejemplares mediante los 23 transmisores y más de 18 mil registros documentó una gran diversidad de patrones de movilidad: desde flamencos que realizan viajes de ida y vuelta entre ambos países y permanecen meses en Cuba, hasta individuos que desarrollan toda su actividad dentro de la península de Yucatán.


Además, los registros GPS han permitido identificar rutas migratorias, sitios de alimentación, áreas de descanso y zonas nocturnas, así como la importancia de humedales específicos para la especie. Algunos ejemplares han recorrido más de cinco mil 500 km y utilizado hasta 18 sitios en México y Cuba, mientras otros permanecen prácticamente en una misma región durante todo el año.

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