Roberto González, quien fue condenado por su agresor a una silla de ruedas, concedió una entrevista a la politóloga Odalis Gómez Millar, en su casa de la CDMX.

Se burla de la justica el ‘Lord Cobarde’

Rodrigo Galán sigue sin pisar la cárcel; dejó cuadripléjico a Roberto González, en el 2017.

PLAYA DEL CARMEN
Por Luis García
Cinco segundos de discusión por una mascota suelta que entró a causar destrozos en una casa ajena cambiaron la vida, no solo de Roberto González, aquel 20 de enero del 2017 en el fraccionamiento La Joya de Playa del Carmen, sino también arrastraron consigo a la pesadilla a toda su familia, sus amigos cercanos que lo ven con dolor dependiendo de por vida de asistencia médica y sujeto a una silla de ruedas.


Sobre todo su hijo Patricio, quien dormía aquella mañana antes de salir con su padre a una muestra de globos aerostáticos; sin embargo, fue despertado por el ruido, del sueño a la pesadilla, y con ojos de un niño de 10 años presenció la terrible escena.


En entrevista exclusiva para Quequi hecha por la politóloga Odalis Gómez Millar, en su casa de la Ciudad de México, Roberto González comentó que al paso de casi nueve años cumplidos de la agresión, se ha ido enterando por comentarios que le han llegado que «Lord Cobarde», apodo ganado a pulso por Rodrigo Galán Gutiérrez en las redes sociales, tras darse a conocer el video de la agresión, desde joven fue un sujeto agresivo, retraído, señalado por empleados, gente que lo conoció antes de ser lo que ahora es: “Lord Cobarde”.

Roberto ha vivido una pesadilla a lo largo de los casi nueve años que fue agredido arteramente.


Y es que no solo lo inmovilizó con un taser que le aplicó en repetidas ocasiones aun estando ya sin poder moverse en el piso, para luego propinarle la brutal golpiza en compañía de su esposa María Fernanda, con la que le rompieron, con una patada en la nuca, las cervicales C3 y C4 que lo dejaron en estado de cuadriplejía, es decir, inmóvil del cuello hacia abajo.


Ni las súplicas de Patricio que les gritaba dejaran a su padre fueron suficientes para que cesara la agresión, sino que después “Lord Cobarde” fue a denunciarlo al Ministerio Público, provocándose él mismo una herida en la frente y señalando que solamente había actuado en defensa de su familia.


Cobardía, hay que recordar, a la cual como cereza en el pastel aún tuvo la bajeza de grabarse en video diciendo que si defender a su familia lo hacía “Lord Cobarde”, pues era “Lord Cobarde”.


«En lugar de pedir ayuda o levantarme o ver qué me pasaba, se fueron a la Fiscalía [en ese entonces la del 2017], al Ministerio Público para levantar un acta, para decir que yo los había agredido y que ellos eran inocentes».


A casi nueve años de esta disputa legal, que inició en la administración estatal pasada, la justicia no ha llegado aún para Roberto González, ya que sus agresores continúan en libertad, a pesar de que ya fueron sentenciados a 3 y 10 años de prisión, además de la reparación del daño, pues han recurrido a una veintena de amparos para no pisar la cárcel.


«Este señor ya se la sabe, que cuando hace algo, sabe que lo primero que tiene que ir a hacer es denunciar; este señor sabe que dando dinero aquí, dando dinero allá», dijo Roberto, quien se esfuerza por hablar.


Además, tampoco ha sido indemnizado en la millonaria inversión en tratamientos, estudios, medicina, asistencia médica y demás insumos que requiere para su condición de cuadriplejía.


Importante es recordar también que Roberto González ha denunciado una serie de anomalías en este proceso, como el extravío del video que llevó como prueba contundente y donde se muestra claramente que fue víctima de esta cobarde agresión.


«Un día fuimos a las oficinas de sus abogados y créeme que han sido las oficinas más lujosas; hasta yo me quedé impresionado cuánto debe de pagar este Rodrigo Galán para poder hacer lo que quiere, ya para nueve años imagínate cuánto se ha gastado en todo ese tiempo. Ya mejor me hubiera indemnizado y se olvida de este problema».


Los amparos
El último amparo de los 20 que han sido promovidos por “Lord Cobarde”, fue presentado en junio de este año y fue aceptado sin que tuviera que aceptarse, dada la antigüedad del caso, de acuerdo con lo que le informaron a Quequi los representantes legales de Roberto González.


El problema fue que en este caso la notificación de este amparo les llegó a los abogados de Roberto en el momento que prescindió de sus servicios y pese a que debieron notificar no lo hicieron y por ello no se pudo impugnar este amparo, pese a su irregularidad, pues se venció el plazo.


Con María Fernanda -esposa de “Lord Cobarde”, aún después de haber participado en su desgracia, de haber sido ella la que motivó la agresión, Roberto tuvo un gesto: Le otorgó la posibilidad de un acuerdo y no se fuera a la cárcel y dejara solos a sus tres hijos, pese a que era más fácil que ella pisara prisión primero, para con ello presionar a “Lord Cobarde” a que indemnizara, pero Roberto tuvo un gesto noble: Le dio la oportunidad de ser libre.


Fue el amparo 20 el que no debió pasar y pasó, en esta cadena de irregularidades y por ello pese a que desde el 11 de septiembre del 2024 se le dictó la sentencia de 10 años un mes de prisión a “Lord Cobarde”, este amparo lo protege y con ello Roberto queda a la deriva, con agresor suelto, sin indemnización y sin fecha para que llegue la justicia que se diluye como el tiempo, que corre lento desde aquella mañana en que un cobarde ataque acabó con una familia.

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