¿Quién es este niño?
Es el Dios Todopoderoso, infinito, inmortal y eterno que irrumpe a nuestro mundo, el mundo creado por él mismo. Ahora, haciéndose humano viene a estar con nosotros. Se ha vuelto humano, común como nosotros.
El verbo se ha encarnado, ahora navega en el líquido amniótico en el vientre de María virgen. Ella no entiende todo, pero, aun así, ha respondido: __Soy la sierva del Señor, que se cumpla todo lo que has dicho acerca de mí. (Luc. 1:38).
El niño Rey, nace en un humilde pesebre; cualquiera de nosotros por humilde que sea, no nacimos en un pesebre; él sí, siendo rico se hizo pobre. No nace en un palacio como todos los reyes, este ser misterioso se identifica con los humildes. Es un ser Divino que está por encima de todo poder y ley; pero ahora él está sujeto a la ley del hombre, con mismas limitaciones y necesidades humanas: hambre, dolor, desprecio y traición. El Dios infinito ahora es un bebé nacido en un humilde pesebre.
¿Qué misterio encierra este magno evento? Pues unos Sabios de oriente que han estudiado el universo, han visto una estrella que les ha anunciado su nacimiento; También unos pastores han recibido la noticia por un ángel que les dijo que ha nacido ya en la ciudad del rey David el Salvador, han visto un ejército de ángeles cantar: __»¡Alaben a Dios en los cielos! ¡Que haya paz en la tierra para la gente que agrada a Dios!» (Luc. 2:14)
¡El tiempo llegó! ¡El momento es éste! ¡Jesús el Emanuel ha nacido! ¡Gloria a Dios! Eso es la navidad, es el nacimiento del mesías prometido, Dios mismo ha visitado a su pueblo. La Navidad es el beso del cielo a la tierra, la visita de Dios a un mundo al que le muestra su favor.
Celebremos este hermoso nacimiento, es el acercamiento de Dios con los seres humanos, felicitemos al que está lejos, al distanciado, al enemigo; tendamos puentes de comunicación para acercarnos a los seres queridos; felicitémonos unos a otros por ser afortunados de tener esta gracia divina.
No todo es desparrame, no todo es exceso y libertinaje; contemplemos y recibamos con gratitud el maravilloso regalo de Dios, por medio de su hijo Jesucristo quien es el Salvador.
La misericordia y la verdad se han encontrado, La justicia y la paz se han besado. (Salmo 85:10)
¡Que la bondad de Dios mostrada en el niño Jesús, reine en sus corazones y les de su paz! ¡Feliz Navidad amigos caminantes del camino llamado vida! Pbro. Carlos César González Cruz.






