Misión Evangélica: Expectativa
La cosmovisión es un ejercicio mental, lo que tenemos conceptualizado y defendemos porque según nosotros es lo correcto supuestamente.
Por ejemplo, imaginamos cómo debe ser un amigo, cómo debe ser Dios, cómo debe ser un esposo o esposa, cómo debe ser un hijo, etc.
Si no llena el requisito de nuestra imagen mental, entonces no lo es lo que debe ser.
Lo que yo coloque en mi mente sobre lo que debe ser un animal, persona o cosa, es una perspectiva.
Esto nos pasa con relación a Dios.
¿Cuál es tu Expectativa en relación a Dios? ¿Lo culpas a Él de tus problemas? ¿Lo haces responsable de tus tragedias por ser Dios y no cuidarte o por no cuidar a los tuyos? ¿Lo imaginas tan ocupado o Incapaz de cuidarte al grado que recurres a la santería o a la brujería? ¿Estás enojado porque no hace o no te da lo que le pides?
Clasificamos desde expectativas mentales, por ejemplo, las hermanas de Lázaro (Juan 11), le reclaman a Jesús por llegar cuatro días después que Lázaro muriera, ellas con tiempo le habían mandado avisar que Lázaro estaba enfermo, pero Jesús, al saberlo se quedó ahí más tiempo. Cuando Jesús llega, le dicen: __ «Si hubieras estado aquí, mí hermano no hubiera muerto__. Ellas creían que ya no tenía caso que él llegara ahora. ¡Qué mal amigo! Nadie esperaba lo que en realidad iba a hacer, menos se esperaban que Lázaro resucitará.
Otro incidente es cuando Jesús va con ellos en la barca, y se levanta una tempestad, pero Jesús va durmiendo, había trabajado mucho y cansado, se acuesta a dormir. Ellos luchan tratando que la barca no se hunda. Cuando ya no pueden, aterrorizados van a despertarlo y lo regañan: __Señor, acaso no vez que perecemos y tú ahí acostado durmiendo?__.
¡Realmente la barca no tendría ningún daño, a ellos no les pasaría nada! Ellos no esperaban que Jesús le hablaría al mar, lo reprendería y haría que se calmara.
«Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es este, que aun el viento y el mar le obedecen?» Marcos 4:41.
Una expectativa correcta respecto a las cosas, personas o Dios, se vuelve real desde la aceptación y entendimiento de como es realmente y no como lo imaginamos de manera personal.
Sufrimos menos cuando aceptamos que las personas, cosas o Dios mismo no son lo que imaginamos que debieran de ser.
Particularmente, Dios es más que lo que imaginamos que es, Él hace las cosas mejor que como las imaginamos y muchas veces muy diferentes a lo que imaginamos.
¡Bendiciones amigos y hermanos caminantes del camino de Dios!
Ps. Carlos César González Cruz.

