Los empresarios y la inseguridad

Desde el Palco

Por Julio César Silva

Los empresarios, especialmente los hoteleros, endurecieron su postura frente al gobierno de Carlos Joaquín Gonzáles por los fuertes golpes que el crimen organizado ha propinado en la imagen turística del Caribe Mexicano con los enfrentamientos a balazos en Tulum y Puerto Morelos.

Incluso, la Asociación de Hoteles de Cancún, Puerto Morelos e Isla Mujeres, que preside Roberto Cintrón, llegó al extremo de señalar que la industria turística “pende de un hilo” y si nos vemos en el espejo de lo que se ha vivido en Acapulco, quizá tenga razón.

El riesgo es latente.

Pero no es la confrontación la que resolverá las cosas, porque la inseguridad es un problema multifactorial, muy complejo y para combatirla se requiere de la participación no solo de los gobiernos de los tres órdenes, sino también de la propia sociedad.

El crimen organizado es como un parásito que se ha metido hasta la médula de la sociedad y su expresión dramática que se da en hechos como los de Tulum y Puerto Morelos o el ataque aquel a la Fiscalía, hace casi cinco años, es una muestra de ello.

El gobierno del estado ha mejorado sus sistemas de operación con la ayuda de la tecnología. En los casos de Tulum y Puerto Morelos ha logrado dar con varios de los responsables, pero no resuelve de fondo el problema.

Y no lo resuelve, porque cuando se descabeza a una organización, los que quedan crean dos o más grupos nuevos que empiezan a disputarse a balazos los territorios.

Es un problema nacional que afecta ya a 25 estados de la república, donde la delincuencia organizada controla casi todo.

Por ejemplo, en Michoacán los aguacateros no pueden vender su producción, sin antes pasar por la supervisión de los grupos que controlan la zona y les pagan el correspondiente derecho de piso.

En Cancún, los taxistas no pueden trabajar fuera del horario que les establecen esos grupos delincuenciales, porque de lo contrario sufren atentados o, por lo menos, son torturados para disciplinarlos.

No hay gobierno en el mundo que pueda en poco tiempo restaurar un orden institucional y legal, cuando la propia federación ha desdeñado el tema y, en el mejor de los casos, considera que sus acciones para frenar al crimen es a largo plazo.

Tienen razones suficientes los empresarios para poner el grito en el cielo, pero también hay reclamos justos que hacerles, porque ellos mismos, su personal, han dado cabida a la operación de los grupos del crimen organizado dentro de sus instalaciones.

Toman partido. En lugar de recurrir a la autoridad cuando son amenazados, avisan al grupo rival.

Eso fue lo que pasó en Puerto Morelos por ejemplo. Llegaron al hotel Hyatt Ziva cuatro sujetos para avisar que ellos se encargarían a partir de entonces de la venta de droga en la zona y en lugar de denunciar el hecho a la autoridad, avisaron al grupo que llegó y ejecutó a las dos víctimas.

Puede ser complicidad, puede ser desconfianza hacia la autoridad, pero es momento de que se empiece a confiar mutuamente, es momento de que los buenos empiecen a hacer equipo o, de lo contrario, entonces sí nuestra economía penderá de un hilo.

No es solo reclamar al gobierno, sino sumar con el gobierno. No será fácil.

Como hemos visto, habrá tropiezos y retrocesos, pero si no se empieza hoy ¿cuándo?

Correo: silvacetina@gmail.com

Twitter: @JulioCsarSilva

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