LA JIRIBILLA Jorge González Durán

Laura y sus retos

 

Laura tiene una buena carrera política, pero no ha sido fácil. Ha tenido que vencer, como Carlos Joaquín González, muchos escollos; ha tenido que sobreponerse, como Carlos Joaquín González, a muchos golpes bajos; ha  sido víctima de muchas infamias, como Carlos Joaquín lo fue en la campaña electoral.

 

Como ella misma lo dijo en su informe: nada le ha sido regalado, nada le ha sido dado en bandeja de plata. Para ser candidata a la presidencia municipal de Puerto Morelos la sabotearon los miembros de su propio partido. La nomenclatura del PRI no la quería. Preferían entregar el municipio a otro partido. Durante su campaña la dejaron sola. Ninguno de los dos delegados del PRI la apoyó. Daban por perdido ese municipio.

 

Pero Laura se creció ante los ataques. Los dirigentes del PRI le dieron una estrategia de campaña que más bien era una estrategia para la derrota. Ella lo tiró al bote de la basura y diseño su propia campaña con las herramientas del sentido común. Caminó casa por casa, calle por calle, y se pasaba horas y horas conversando con la gente de Puerto Morelos y escuchando a la gente. Iba al encuentro de sus detractores y a muchos convenció y votaron por ella.

 

Ella sabía lo que decían Manuel Andrade, Ulises Ruíz, delegados del PRI, y Roberto Borge: “Puerto Morelos está perdido”. Pero ella les demostró que se podía ganar una elección trabajando a ras de tierra, cerca de la gente, y lejos de los estrategas de la derrota. Manuel Andrade, Ulises Ruíz y Roberto Borge perdieron. Ella ganó la presidencia municipal de Puerto Morelos, y su actitud fue humilde, no de soberbia.  Sabe ganar porque también ha sabido perder por el fuego amigo.

 

El lunes pasado rindió su primer informe de administración municipal ante el Cabildo y los portomorelenses. Hizo una sobria reseña de los resultados de su trabajo, que es un trabajo coordinado con el Estado y la Federación, y con todas las instancias de gobierno, pero sobre todo con la sociedad. Anunció que firmará su 3de3, en aras de una mayor transparencia, y exhortó a todos sus colaboradores a hacer lo mismo.

 

Pero, sobre todo, reconoció el trabajo y el apoyo del gobernador Carlos Joaquín González, con quien lo liga una amistad de años y una misma convicción: servir a la gente sin distingos, sin vallas y sin consideraciones de índole política, económica o social.

 

Puerto Morelos, de gran pasado, sigue su marcha al porvenir.

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