La jiribilla Jorge González Durán
El cambio marcha
En la Navidad de 1969, el dictador español Francisco Franco dijo que dejaba todo atado y bien atado. Es decir, aunque él no estuviera en el poder todo estaba bajo el férreo control de las estructuras que había creado, sometiendo y aniquilando a todas las instituciones republicanas. Pero le falló el cálculo, porque a su muerte en 1976 la sociedad española salió a las calles y en las urnas decidió construir una nueva democracia.
Roberto Borge, al igual que Franco, pensó que aunque su partido, el PRI, había perdido las elecciones para gobernador, él dejaba todo “atado y bien atado”. Construyó lo que se llamó un blindaje institucional y político. No fue fácil para el gobierno de Carlos Joaquín desmontar esa estructura construida para garantizarle impunidad al ex gobernador y a todo su equipo y socios en el saqueo.
Primero fue lograr el control de la Gran Comisión del Congreso del estado. Fue una negociación política intensa, dura, implacable. El PRI quería que, a como diera lugar, Raymundo King fuera el presidente de la Gran Comisión. Para ello contaba con los votos de los diputados de su partido y de su aliado el Verde. Para varios diputados del PRI fue un choque de conciencia la posibilidad de apoyar a King, un político vinculado estrechamente a Borge. El plan de los borgistas era hacer del Congreso un bunker político para que no pasaran las iniciativas legislativas del gobierno de Carlos Joaquín, y desde allí torpedear al naciente gobierno. Tenían dinero para ese proyecto: el presupuesto que la anterior legislatura aprobó para la legislatura que presuntamente encabezaría King, fue el más elevado en la historia de Quintana Roo.
Pero pronto se empezó a desmoronar el sueño de tener acorralado a Carlos Joaquín. Primero, el diputado priista Juan Carlos Pereyra se declaró independiente. Luego, los dos diputados de Morena (en una operación que algún día contará este reportero) se deslindaron de las instrucciones de su partido de abstenerse de votar en la elección del presidente de la Gran Comisión, y decidieron apoyar a la alianza PAN-PRD. El día de la votación se enfermó “Candy” Ayuso, diputada del PRI, y el Panal y el PES también abandonaron al PRI.
Esa negociación política impidió que Raymundo King llegara a la presidencia de la Gran Comisión del Congreso, lo que hubiera representado un obstáculo para la revisión de las cuentas del borgismo, para la reestructuración de la deuda y para tantos otros temas. Seguiremos contando estas historias del cambio.




