El apostolado de monaguillos, semillero de fe y esperanza en José María Morelos

“Servir en el altar es servirle a Dios”, expresó con convicción la hermana María Inés, servidora de la palabra, al hablar sobre el apostolado de monaguillos que impulsa en la cabecera municipal y comunidades de José María Morelos.


Explicó que este apostolado no solo prepara a los niños para ayudar al sacerdote durante la misa, sino que les abre el corazón a un encuentro vivo con Cristo. “A través del servicio, ellos se van enamorando de nuestra fe católica, y quién sabe, quizá uno de ellos sea mañana un sacerdote que lleve la palabra de Dios a muchos más”, compartió con esperanza.


La religiosa reconoció que, en los tiempos actuales, donde abundan las distracciones del internet y las redes sociales, puede parecer difícil mantener a los niños cercanos a la iglesia. Sin embargo, aseguró que incluso esos medios pueden ser usados para evangelizar y sembrar el mensaje de Cristo. “El reto es grande, pero cuando se siembra con amor, siempre habrá fruto”, afirmó.


Actualmente, en la cabecera municipal más de 40 niños participan activamente como monaguillos, y comunidades como La Presumida también se suman con entusiasmo a este servicio que fortalece la fe. La meta, señaló, es que cada capilla cuente con pequeños servidores del altar, porque “donde hay un monaguillo, hay una semilla de esperanza para la Iglesia”.


La hermana María Inés subrayó que este apostolado no solo forma en disciplina y valores, sino que despierta en los niños la alegría de seguir a Cristo. “Ellos son la semilla de un futuro lleno de fe; cada misa que sirven, cada vela que encienden y cada oración que hacen, es un paso más hacia Dios”, concluyó.

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