Con los otros ojos

Misión Evangélica > Por Pbro. Carlos César González Cruz

Hay dichos muy bien dichos. Uno de ellos es este: “El amor es ciego, pero el matrimonio le abre los ojos”.

Bueno, hablando del tema, puede sorprenderte encontrar personas muy listas e inteligentes, sí, esas personas que han llegado lejos, llevando su vida al éxito y alcanzando grandes cosas, pero, de repente, un tropezón los trae abajo, y eso les hace parecer muy tontos.

Y este “tropezón” puede ser que: ¡Te enamoraste! ¡Chispas! Y cuando esto sucede, haces locuras, ¡sí, tremendas locuras! Dejas todo, cambias tus hábitos y ya nada te importa, ni haces caso a nadie; solo te importa “esa locura”.

Uyyy… ¡Cuántas personas dejaron en el abandono buenos trabajos, su carrera universitaria, su familia y hasta se abandonaron a sí mismas! Esto aplica a todos y a todo; y va desde enamorarte de una mascota, a la cual ahora le dedicas una gran parte de tu vida, que tiene que ver con alimentarla, asearla y cuidarla, hasta enamorarte de lo prohibido.

Los amores prohibidos matan. Dejas de ser tú y te conviertes en un ser ingobernable, gobernado solo por esa obsesión estúpida. Puedes verlo en esos alcohólicos tirados en la calle: no les importa nada, solo una miserable botella de alcohol; puedes verlo en los adictos a las drogas o en aquellas otras adicciones perjudiciales.

Entre los amores prohibidos están también esos que han pasado raras veces y han acabado en tragedias: “enamorarse de quien no debes”. De una prima hermana, de una tía, sobrina, cuñada, hijastra o pariente muy cercano. Es lo que llamamos “incesto”.

Otros amores prohibidos pueden ser los extramaritales. Tú bien sabes que debes honrar tu hogar, tu pareja y a tus hijos, pero, tontamente, se va dando una relación que crece hasta que tus sentimientos te rebasan. Admitas que estás mal, pero no puedes detener lo que sientes. Estás tan estúpido que no razonas, no comprendes, y eso te lleva a hacer grandes locuras.

He visto a adictos recuperados, he visto a quienes estuvieron enamorados de amores prohibidos ya en otro momento… Ellos dicen: “¡Cómo pude llegar a tanto! ¡Estaba loco! ¡Hoy me arrepiento!”

¿Qué sucedió con ellos? ¿Cómo se recuperaron? Hubo cosas que pasaron, cosas que la mano poderosa de Dios movió. Sus cambios fueron un acto de la “Providencia Divina”. Un acto de la Gracia de Dios; eso se llama “Milagro”.

Ahora ven todo con otros ojos. Hoy ya están cuerdos y miran las cosas… con los otros ojos. Eso es el milagro.

“El día que el asno salvaje deje de serlo, ese día el necio entrará en razón.”
Job 11:12

¡Bendiciones, amigos y hermanos caminantes del camino llamado vida!

Pbro. Carlos César González Cruz

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