Bronca en la duela
Termina partido de Fuerza Isleña y Roosters en riña en la Liga Maya de Basquetbol.
Por Luis Roel Itzá
En un conato de bronca concluyó el partido de la jornada 4 de la Liga Maya de Básquetbol en el Polifórum Francisco Cordero Núñez, entre los quintetos de Fuerza Isleña y Roosters, ambos de Cozumel, donde la escuadra de Fuerza Isleña se llevó la victoria 70 a 54, aunque el tiempo reglamentario no concluyó debido a que los Roosters decidieron no continuar jugando por falta de garantías tras un cabezazo que recibió uno de sus jugadores por parte de otro adversario y que derivó en que el público de ambos equipos iniciaran el conato de bronca en la duela.
El clásico cozumeleño, que tiene tres temporadas consecutivas dividiendo honores, en las dos primeras inició a tambor batiente con una ofensiva certera de Fuerza Isleña que dominó los primeros dos cuartos del encuentro, pero que en el tercero se les complicó con los Roosters, motivados por su afición y que lograron emparejar la cuenta. Sin embargo, nuevamente Fuerza Isleña puso tierra de por medio y consiguió alejarse en el marcador, que se encontraba 70-54 a falta de poco más de un minuto de juego, cuando vino la agresión física del jugador número 16 de Fuerza Isleña, que le propinó un cabezazo a un jugador de Roosters.
Esto originó que el juego se detuviera y se dieran empujones entre jugadores, quienes lograron calmarse, sabedores de que vendría una sanción de la Liga. Pero el público seguidor de ambos equipos no entendió esto y comenzaron los insultos, agresiones verbales y en algún momento alguien escupió, y se originó un conato de bronca entre público que llegó a la duela a dar golpes y empujones, teniendo que intervenir la policía para desalojar a la gente del inmueble.
Los Roosters decidieron no terminar el juego y con esto la victoria es para Fuerza Isleña, que suma tres victorias y una derrota, mientras que Roosters llega a cuatro descalabros.
Lo malo es que un espectáculo deportivo estuvo a punto de concluir en una riña masiva de gente inconsciente que no tomó en cuenta la presencia de niños y que se trata de un inmueble deportivo que ni en la época de oro de los Marineros en la Liga Peninsular con equipos semiprofesionales sucedió.




