Aprovechan el fruto de la calabaza, pero la flor se pierde en el campo
La flor de calabaza está dejando de consumirse en comunidades rurales, pese a su abundancia y valor alimenticio. En Candelaria, productores señalan que este ingrediente tradicional prácticamente ha desaparecido de la cocina cotidiana.
El campesino Esteban Serralta Uxul explicó que la falta de consumo se debe al olvido de prácticas heredadas, pues antes era común preparar la flor en los hogares cuando no existía mercado para vender el fruto. Añadió que hoy pocas personas la cocinan y muchos niños ya no la reconocen como alimento.
Comentó que mientras el fruto de la calabaza se corta y se comercializa con normalidad, la flor queda en el campo sin aprovechamiento, a pesar de ser abundante y nutritiva. Reconoció que la preferencia actual se inclina hacia carnes como cerdo o gallina, aun cuando estas implican mayores riesgos de salud.
Señaló que el desuso también obedece a la poca demanda en los mercados, lo que provoca que la flor no tenga salida comercial y termine desperdiciada. Afirmó que en Candelaria solo algunas familias mantienen la costumbre de prepararla.
Indicó que el desapego cultural influye directamente en este cambio, ya que las nuevas generaciones no han recibido la enseñanza de aprovechar los alimentos locales que antes formaban parte esencial de la dieta campesina.
Serralta Uxul consideró viable que una empresa adquiera la flor para su comercialización, lo que podría convertirse en un ingreso adicional para los productores. Afirmó que, con un precio justo, sería un negocio rentable debido a la cantidad de flor que se genera en cada temporada.





