Aires de Navidad

Nos llegaron los aires de navidad, todos esperamos algo de alguien; una visita, un regalo, un abrazo, una invitación a la cena especial del 24, etcétera. ¡Las posadas! ¡Las reuniones con los amigos! ¡Los intercambios de regalos! En fin, la navidad ya nos llegó. Las casas adornadas con luces, arbolitos llenos de esferas, centros comerciales llenos de gente, personas corriendo de un lugar a otro cargando regalos.

Los aires de la navidad nos envuelven, todo es hermoso, escuchamos los villancicos que nos recuerdan al niño Jesús, al Salvador del mundo, el mesías prometido por Dios, profetizado muchos siglos atrás:

«Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel». Isaías 7:14.

«Pero, cuando llegó el día señalado por Dios, él envió a su Hijo» Gálatas 4:4.

«Y María dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.» Luc.2:7.

«Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.» Jn 3:17.

Jesús es el regalo de Dios, ¡Dios mismo con nosotros! El universo, los astros, los cielos lo adoran; los sabios de oriente han visto una estrella fulgurante, avisándoles que el niño ya nació; un ángel da la noticia a unos pastores que cuidaban su rebaño:

«Hoy ha nacido en la Ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre». Lucas 2:11.

Una multitud de seres celestiales cantan:

«¡Alaben a Dios en los cielos ¡Que haya paz en la tierra para la gente que agrada a Dios!». Luc. 2:14.

¿Qué dice la señal de este bebé nacido en un humilde pesebre? “Esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.

¿No es el rey de los judíos? ¿No nacen los reyes en un palacio real? ¿Por qué tanto misterio?

Los sabios de oriente levantaron su vista al cielo y vieron su estrella, nosotros hemos mirar el cielo para no perdernos las cosas celestiales. Nació en un pesebre mostrando humildad e identificándose con los más pobres.

El verbo encarnado aguarda un misterio, cuyo misterio solo se recibe por fe, la fe en él nos hace creerlo y recibirlo como nuestro salvador. ¡Nuestro amado Señor y salvador! ¡Feliz Navidad, amigos caminantes del camino llamado vida! Pbro. Carlos César González Cruz.

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