Entre la vida y la muerte
¿Qué hay entre la vida y la muerte? Hay un tiempo. Ese tiempo es el espacio que llenamos con lo que hacemos en vida.
Ignoramos que tan largo es ese espacio, muchas veces nos ocupamos en cosas con las que indicamos que no somos conscientes que estamos próximos a la muerte.
Muchos de nosotros vivimos como si fuéramos eternos, pensamos que la muerte no llegara aún.
Todos, sí, todos nos estamos muriendo. Algunos no lo sabemos, pero todos nos estamos muriendo, la vida se nos está acabando, y muchos sin darse cuenta.
Si vamos a un hospital, encontramos enfermos desauciados, solo están con cuidados paliativos, otros, serán intervenidos, están concientes que pueden fallecer, que su padecimiento es delicado.
Los médicos saben de la gravedad de los pacientes, saben las probabilidades que hay en una intervención quirúrgica. Sin embargo, se sorprenden de algunos resultados.
Quién no es sorprendido, es Dios; Dios sabe de ese espacio de tiempo que hay entre la vida y la muerte. Dios ha puesto los límites, Dios puede extenderlo o limitarlo, y sabe por qué hacerlo.
Nosotros podemos cuidarnos para que ese espacio de tiempo que hay entre la vida y la muerte, sea placentero y de calidad, pero no podemos expandirlo. Los médicos pueden ayudarnos, pero no está en ellos ni la vida ni la muerte.
La vida y la muerte la da Dios. En sus manos están nuestros tiempos, nuestra llegada y nuestra retirada.
Estemos conscientes de ello. Pues la Biblia dice:
~En tu mano están mis tiempos. Salmo 31:15
~Hay un tiempo para nacer y otro para morir. Eclesiastés 3:2.
~Tú (Dios) has determinado la duración de nuestra vida. Tú sabes cuántos meses viviremos, y no se nos concederá ni un minuto más. Job 14:5
~(Dios) De un solo hombre hizo a todo el género humano, para que habiten sobre la faz de la tierra, y les ha prefijado sus tiempos precisos y sus límites para vivir. Hechos 17:26.
~Vean ahora que yo soy Dios, y no hay otro dios aparte de mí. Yo causo la muerte y mantengo la vida. Yo soy el que hiere y soy el que sana y nadie puede escapar de mi poder. Deuteronomio 32:39.
Nacimos donde no decidimos, tiempo, lugar y en qué familia. Nos iremos cuando no sabemos el tiempo y lugar de nuestra partida.
Dios sea bendito por todo ello. ¡A él se la Gloria por siempre!
¡Bendiciones, amigos y hermanos caminantes del camino llamado vida!
Pbro. Carlos César González Cruz.




