No más cenizas esparcidas, piden a los católicos

 

Al ser la conservación o dispersión de las cenizas de las personas que tras fallecer son incineradas, rituales que nada tienen que ver con la esperanza en la resurrección que tiene como precepto la fe católica, la Prelatura de Cancún- Chetumal, manifiesta su apego a la prohibición de dichas prácticas emitida por la Santa Sede  de El Vaticano, dada a conocer en días pasados por el Papa Francisco, por lo que instan a sus fieles a no recurrir a dicho método como una primera alternativa para dar destino final a los restos de sus difuntos, pese a que por el atractivo de sus playas, Cancún suele ser un destino  en el que visitantes y locales, suelen esparcir las cenizas de sus muertos en el mar.

Es de destacar que la posibilidad que plantea la iglesia católica, para dar un adecuado destino a las cenizas, implica costos que superan en promedio los 10 mil pesos, lo que puede resultar económicamente poco accesible para todos. Por lo que suele ser en ciertos casos, recurrente, la conservación de las cenizas, en los hogares de los deudos, así como el arrojarlas al mar.

No obstante, el sacerdote, dijo que la mayor parte de los fieles católicos siguen optando por la sepultura como la alternativa más viable para darle una última morada a sus seres queridos.

Tras las nuevas especificaciones dadas por el alto clero de la Iglesia Católica, sobre la forma en cómo deben proceder sus feligreses en los temas funerarios de sus familiares  difuntos, Luis Octavio Jacobo Cortés, vocero de la Prelatura Cancún-Chetumal y rector de la Catedral de Cancún, Luis Octavio Jacobo Cortés, señala que si bien la iglesia no prohíbe la cremación,  en sus cánones solicita a los feligreses, conservar la costumbre de sepultar a los difuntos, bajo el precepto bíblico de la resurrección, que involucra el respeto que debe tenerse por los cuerpos e quienes cuyas almas, han partido a su encuentro con el Creador.

Si bien la cremación podría ser vista por muchos como una finalización total y definitiva de la vida de la persona, la iglesia solicita que el destino final  de una persona fallecida, sea el sepulcro, Sin embargo, al ser una práctica cada vez más extendida la incineración de los restos mortales, existen templos que disponen de “espacios sagrados”, donde pueda  visitarse, recordarse y rezar a la persona fallecida.

Por Raimon Rosado

No hay comentarios