Investigan posible conexión subterránea entre el mar y la laguna Chichankanab

El explorador y especialista en buceo de cuevas Robbie Schmittner realiza trabajos de monitoreo en Yucatán y en las comunidades de Dziuché y San Marcos, en José María Morelos, para investigar una posible fractura subterránea que podría conectar la laguna Chichankanab con el mar Caribe. La investigación forma parte de una teoría sobre la existencia de una extensa red de fracturas y ríos subterráneos que recorrerían la península de Yucatán.


Schmittner explicó que su hipótesis contempla seis fracturas principales que, interconectadas, podrían funcionar como un gran sistema de circulación de agua subterránea. Entre ellas mencionó el anillo de los cenotes, asociado al impacto del meteorito de Chicxulub; la Sierrita de Ticul, las fracturas de Río Hondo y Holbox, así como otras identificadas en Sian Ka’an y una sexta que atravesaría territorios de Chiapas, Oaxaca, Tabasco y Veracruz.


Sobre la Sierrita de Ticul, considerada una de las estructuras centrales de esta teoría, explicó que no solamente representa una elevación del terreno, sino también una fractura geológica que podría alcanzar hasta kilómetro y medio de profundidad. Según sus observaciones, esta estructura se prolongaría desde el sur del anillo de los cenotes hasta la zona de Chichankanab y continuaría hacia las lagunas de Sian Ka’an, en la costa del Caribe.


El especialista considera que estas fracturas pudieron originarse hace aproximadamente 66 millones de años, a partir del impacto del meteorito de Chicxulub, y que durante millones de años el paso del agua habría contribuido a ampliar las grietas hasta formar extensos sistemas de túneles y cuevas. Sin embargo, reconoció que la conexión entre estas estructuras y su funcionamiento como una red de ríos subterráneos todavía constituye una hipótesis que requiere comprobación científica.


Como uno de los indicios que despertaron su interés por Chichankanab, Schmittner relató el hallazgo de un tiburón martillo vivo en la laguna, hecho que le comunicó el doctor Bayona. Recordó que inicialmente dudó de la información, debido a que el cuerpo de agua se encuentra a unos 108 kilómetros en línea recta del mar. Para el explorador, una posible explicación sería que el ejemplar hubiera llegado mediante una conexión subterránea, aunque reconoció que esta posibilidad debe investigarse y verificarse.


Otro elemento que considera de interés es la presencia de estromatolitos en Chichankanab, formaciones que, explicó, suelen desarrollarse en ambientes con cierta salinidad. Estos elementos, junto con los hallazgos biológicos y las características geológicas de la zona, motivan los trabajos de monitoreo que buscan determinar si existe una comunicación subterránea entre la laguna y el mar. De confirmarse, el descubrimiento tendría implicaciones para el conocimiento del sistema hidrológico de la península de Yucatán.

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