¡Cuándo sí y cuándo no!

“Dale buena educación al niño de hoy, y el viejo de mañana jamás la abandonará.”
Proverbios 22:6

Los hijos necesitan de buenos padres. Los padres, por naturaleza, son personas buenas.

Ser buenos padres requiere necesariamente ser “formativos”. Para ello, es necesario marcar objetivos de vida, dirección y rumbo.

¿Cuándo ser permisivos y cuándo restrictivos? ¿Cuándo decir “NO” y cuándo decir “SÍ”?

Decir “NO” requiere argumentar el “por qué no”, con explicaciones que permitan comprender y convencer. Esto significa trabajo. Decir “NO” puede hacer sentir a los padres que quedan mal ante sus hijos, que los hace ver como “malos”. Decir “SÍ”, en cambio, puede hacerlos ver como buenos. Pero debe analizarse cuándo y por qué decir “SÍ” o por qué decir “NO”.

Desde la infancia se deben definir la disciplina y las reglas de convivencia en casa. La primera escuela que los hijos conocen se llama “hogar”, y los primeros maestros que les enseñan se llaman “papá y mamá”.

Las reglas y la disciplina en casa son para todos. Por ejemplo: no levantar la voz, llamar a las cosas por su nombre, decir “por favor” y “gracias”, no pelear, obedecer y colaborar con las labores del hogar. Estas reglas deben aplicarse a todos.

Aprendan, como padres, a distinguir entre PROTEGER Y SOBREPROTEGER.

PROTEGER a los hijos significa brindarles seguridad y enseñarles a utilizar las herramientas que les serán de utilidad para enfrentar la vida por sí mismos.

Hay que permitirles tomar decisiones. Ellos tendrán sus propios errores, se equivocarán y eso les servirá de lección. Con ello aprenderán a tomar decisiones asertivas y a asumir las consecuencias de sus actos.

SOBREPROTEGER es hacer las cosas por ellos. La sobreprotección les hace daño. Se entiende que lo que se quiere es evitar que cometan errores, que se metan en problemas o que les pase algo malo; por eso, los padres terminan haciendo las cosas por ellos. Sin embargo, esto puede dar paso a una dependencia y volverlos inseguros.

Los hijos sobreprotegidos pueden enfrentar la vida con mayor dificultad, sentirse frustrados y actuar con miedo ante determinadas situaciones.

Enséñele a su hijo a tomar decisiones y a hacerse responsable de ellas. Fórmelo para ser una persona útil en la vida.

“El sabio tiene sus ojos en su cabeza, más el necio anda en tinieblas.”
Eclesiastés 2:14

¡Bendiciones, amigos y hermanos caminantes del camino llamado vida!

Pbro. Carlos César González Cruz

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