Limitado uso del sargazo

Ecocaribe destaca el valor ambiental de iniciativas como los ecoladrillos, aunque es insuficiente.

Por Alejandro García > Quequi

Cancún. El arribo masivo de sargazo al Caribe mexicano, que este año podría superar los 60 millones de toneladas, representa un desafío ambiental de dimensiones inéditas y, al mismo tiempo, evidencia los límites reales de los proyectos que buscan aprovechar esta macroalga, advirtió Jossy Zamora Gómez, directora de Ecocaribe, al subrayar que, pese al creciente interés por transformar el sargazo en productos útiles, la magnitud del fenómeno rebasa por completo la capacidad instalada de cualquier emprendimiento existente.

Zamora Gómez explicó que, aunque se han impulsado iniciativas creativas y de impacto social, ninguna tiene la escala necesaria para procesar un volumen tan abrumador.

“No hay proyecto que pueda acaparar tanto, a menos que fuera algo totalmente industrial, y eso todavía no lo tenemos resuelto”, señaló.

Los emprendimientos actuales, dijo, apenas pueden aprovechar una fracción mínima del material que llega cada temporada.; en el mejor de los casos, estimó, podrían procesar no más de cinco toneladas, debido a que el sargazo seco pierde casi todo su volumen, “de un 100% se hace como un 1%”, explicó, lo que limita su uso en productos artesanales como plumas o artículos decorativos elaborados por pequeños grupos en el sur del estado.

En el caso de Ecocaribe, la organización ha colaborado con Omar Vázquez, creador de los ecoladrillos sargablock, participando en tres jornadas de recolección y compactación; de esos esfuerzos han surgido más de 150 ladrillos, suficientes para contribuir a la construcción de una vivienda.

Sin embargo, Zamora Gómez enfatizó que, aunque estas acciones tienen valor comunitario y ambiental, siguen siendo esfuerzos simbólicos frente a la magnitud del fenómeno.

La directora de Ecocaribe insistió en que el sargazo debe entenderse como un problema ambiental que requiere soluciones estructurales, coordinación institucional y tecnología a gran escala.

Mientras tanto, los proyectos sociales y de economía circular continuarán aportando desde su trinchera, demostrando que el aprovechamiento es posible, pero aún insuficiente para enfrentar un reto que crece año con año.

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