Habitantes de Insurgentes exigen rehabilitación de camino tras múltiples accidentes
Con apenas seis kilómetros de distancia que los separan de Naranjal, los habitantes de la comunidad de Insurgentes enfrentan a diario un camino en condiciones deplorables que se ha convertido en un verdadero riesgo, sobre todo para los estudiantes que se trasladan al bachillerato y la secundaria.
José Emigdio Yamah Cauich, comisariado ejidal, denunció que, a pesar de años de gestiones, el acceso continúa en abandono. “El presidente municipal nos dijo que en quince días enviarían maquinaria para tapar los huecos, porque es muy peligroso para los chamacos que salen a estudiar. El camino está fangoso, resbaloso, y ya ha provocado varios accidentes”, relató.
El líder ejidal expuso casos concretos que ilustran la gravedad de la situación. “Mi propio hermano se cayó en moto, se fracturó los pies y tuvieron que amputarle. Como es diabético, la herida no ha sanado bien. También yo mismo me he caído, igual que otros muchachos”, compartió con preocupación.
La comunidad de Insurgentes cuenta con unas 100 personas, entre ejidatarios, repobladores y niños. Todos dependen de ese tramo para acceder a servicios básicos, estudios y actividades económicas. “Ya llevamos años metiendo solicitudes, y ahora dicen que ya hay un avance para pavimentar. Vinieron a medir y a tomar fotos, nos dijeron que serán seis metros de ancho, pero seguimos esperando que se haga realidad”, comentó Yamah Cauich.
El camino, que se construyó hace más de 20 años, nunca ha sido rehabilitado, y el deterioro actual lo convierte en una trampa de lodo y piedras. “Ahorita está muy feo, ya no es terracería transitable. Necesitamos que lo pavimenten de una vez”, insistió el comisariado.
Los habitantes reiteran el llamado a las autoridades municipales y estatales para que cumplan con lo prometido. La urgencia es clara: la seguridad y la movilidad de decenas de familias dependen de que este proyecto no se quede en papeles ni en simples promesas.




