La sombra de la corrupción del PRI y OHL que se extiende en más de 100 kilómetros del Estado de México

Nunca dos carreteras trajeron tantos dolores de cabeza a un partido político. La sombra de la corrupción y la financiación ilegal de varias campañas electorales recorre los más de 100 kilómetros de carretera del Circuito Exterior Mexiquense y el Viaducto Bicentenario. La controversia en torno a las concesiones por parte del Ejecutivo del PRI –el único partido de Gobierno en la historia del Estado de México– a la filial mexicana de la constructora española OHL ha desatado una polémica que el partido gobernante ha tratado de esquivar y ante la que sus oponentes en esta contienda tampoco han querido profundizar. El actor político más incisivo en las denuncias ha sido Ahora, un movimiento que busca capitalizar el hartazgo de los mexicanos en los partidos tradicionales con vista a las elecciones federales de 2018.

El nombre de OHL ha sobrevolado toda la campaña electoral del Estado de México, el más poblado del país, que elegirá gobernador este domingo, después de que la plataforma ciudadana impulsada por el exsecretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Emilio Álvarez Icaza,plasmase en varios vídeos el esquema mediante el cual, según denuncia, el PRI habría financiado ilegalmente varias campañas electorales –presuntamente, también la actual, con 4.000 millones de pesos (215 millones de dólares)– gracias a los acuerdos alcanzados con la constructora y concesionaria española. Especialmente, los referentes a los dos citados desarrollos carreteros.

Ahora cifra en 90.000 millones de pesos (más de 4.800 millones de dólares) el monto total defraudado a las arcas públicas mexiquenses. Solo en el caso del Circuito Exterior, el fraude habría ascendido a casi 60.000 millones: inicialmente la obra fue tasada en 5.600, pero terminó costando 63.200 y acabó desembocando en la emisión de deuda de OHL a nombre del erario. Para ponerlo en perspectiva, el monto total de deuda pública del Estado de México en circulación asciende a poco más de la mitad de esa cifra: 35.000 millones. La constructora ha rechazado estas denuncias.

La polémica obligó a la Secretaría (Ministerio) de Comunicaciones y Transportes (SCT) del Gobierno federal, que dirige Gerardo Ruiz Esparza, que ocupaba el mismo cargo en el Ejecutivo mexiquense cuando se otorgó la concesión del Viaducto Bicentenario, a salir a la palestra. El movimiento fue rocambolesco: la SCT solicitó a OHL que acreditara que no interfiere en procesos electorales. La empresa comunicó al Gobierno que no existen transferencias de recursos ilícitos, como era de esperar, pues cuesta creer que fuesen a admitir una operación ilegal. “Yo creo que la indagatoria desde nuestro punto de vista está totalmente hecha, es decir, la licitación que ganó de autopista está perfectamente auditada, clara, investigada y no tiene razón de duda alguna. Si ellos en un momento dado están haciendo uso de los recursos, solo ellos lo saben”, aseguró este miércoles Ruiz Esparza.

Sus enormes problemas internos, muchos ellos de índole jurídica, han llevado a OHL a ser completamente ajena a la reciente subida generalizada de las Bolsas mundiales. Tras un año aciago –en el que sus acciones han caído casi un 35%– la totalidad constructora y concesionaria hoy menos de 1.000 millones, la tercera parte del valor contable del Circuito Exterior.

(Excelsior)

 

1 comentario