Seiko Hashimoto; “A finales de marzo, se decide la asistencia a Tokio 2020-21”
Por Dylan Vera Silva
Quequi
La incertidumbre no para, el año sigue avanzando y parece que aunque ya se ve cerca la sa-lida de la crisis sanitaria mundial, aún falta un largo camino por recorrer, falta tiempo para que la economía se reactive, para que el turismo vuelva con seguridad y sobre todo, lo más importante, para que todas y todos, logren retomar sus vidas como eran antes, con la misma alegría y regocijo. Es un hecho que cuando volvamos, las pequeñas cosas que antes dábamos por hecho, ahora serán como un tesoro que hay que cuidar.
Para el comité organizador de los juegos Olímpicos de Tokio 2020 – 21, definitivamente ha sido un camino turbulento y lleno de problemas, comenzando por el elevado costo del evento, el cual se ha disparado desde 2019, y que ahora, para verano de 2021, se estima que tendrá un au-mento del 22%. La cifra es de 1.644 millones de yenes (13.000 millones de euros o 15.400 millo-nes de dólares), la cual representa un aumento de 12.600 millones de dólares. Curioso que el he-cho de que gracias al covid, el retraso de un año, sumado a las renegociaciones de contratos pu-blicitarios, haya provocado un aumento adicional de 2.800 millones de dólares.
El plan de acción, por sí mismo, ya está sumamente mal. Para medir el impacto, solamente en el tema económico, hay que regresar al año 2013, mismo en el que se le fue otorgada la candi-datura al gobierno de Tokio, desarrollando su poder ante el mundo, como un gobierno local, con acción internacional, potenciando de forma tremenda los “stakeholders” de su ciudad, pues fue en dicho año en que se declaró que el evento costaría 7.500 millones de dólares.
En medio de verdades a medias, presión por impactar al mundo, uno que otro capricho de los japoneses de engrandecer su prestigio en Asia, imponer su modelo económico gubernamental ante el creciente dominio de China, fue que se presentaron, los que de acuerdo a diversos estu-dios, siendo el de la Universidad de Oxford el que más ha hecho ruido, los Juegos Olímpicos de Verano más caros de la historia (hasta ese momento), pues me parece que ahora no son solo los más caros, si no que serán insuperables, en cuanto a costos se refiere.

Uno de los primeros descalabros, al que el gobierno de Tokio tuvo que hacer frente, fue cuando comenzaron a cuestionarle sobre el gasto público, pues aunque el gobierno es responsable de todos los costos, menos de un aproximado de 6.7 mil millones de dólares, que se presume, es financiado por la iniciativa privada, el comité organizador, hasta ese entonces, presidido por Yos-hiro Mori, inició y mantiene hasta la fecha dentro de su plan, que el presupuesto público parezca lo más pequeño posible, no solo para protegerse de las críticas públicas, sino también para no des-animar a las futuras ciudades candidatas, algo que evidentemente, ya es inevitable, ¿no?.
El gobierno de Tokio, que en 2017, veía el evento como una inversión, la cual iba a dar sus frutos en verano de 2020, ha hecho toda clase de esfuerzos “posibles”, por mantener el evento a flote y ofrecer, sin mayores pérdidas, la ciudad como anfitriona de la justa deportiva más grande del mundo. En Octubre del 2020, ya con la decisión de posponer los juegos y “aflojar” el dinero de las renegociaciones, se anunció también, una reducción de 280 millones de dólares destinados a los lujos y remodelaciones de la industria hotelera, un duro golpe para esa industria en Tokio, pues millones de empleos se vieron afectados. ¿Fue una decisión inteligente?, pues ahora se está notando.
Literalmente, la oportunidad de generar ingresos con base en el turismo, una de las principa-les herramientas que tienen los eventos internacionales para obtener ganancias, está en la “cuerda floja”, a escasos 3 meses del evento, aún no se sabe el rumbo que el virus va a tomar, si va a evo-lucionar, si va a poder ser controlado, lo que impacta directamente en las decisiones económicas sobre el turismo y la incertidumbre de la industria hotelera en Tokio.
Ya hay alrededor de 15 patrocinadores del evento con un plan de ataque. Organizaciones como Nikkei, Japan Airlines, periódicos importantes como Yomiuri y Asahi, entre otros, han ma-nifestado que piensan agregar un monto de 150 millones de dólares al evento, con el fin de miti-gar el impacto, aunque ahora, ya no sabemos si realmente están ayudando, están perjudicando la naturaleza del evento o como lo he ido mencionando en redes sociales, esto ya es un capricho del gobierno japonés por mantener la dignidad en Asia y el mundo.

El día miércoles 4 de Marzo, la nueva presidenta del Comité Olímpico Organizador de To-kio 2020 – 21, la ex atleta y ahora funcionaria pública, Seiko Hashimoto, que recordemos es el resultado de otro de los grandes “descalabros” que el gobierno japonés ha enfrentado, mencionó que el gobierno va a tomar una decisión contundente y responsable respecto a los asistentes ex-tranjeros a finales de marzo. «En lo que respecta a los espectadores en el extranjero, personalmen-te quiero que se decida antes del 25 de este mes, cuando se inicie el relevo de la antorcha olímpi-ca», dijo Hashimoto a los periodistas después de una reunión de cinco partidos con el Comité Olímpico Internacional (COI)”.
Seiko Hashimoto, recibió una carga muy fuerte, a poco tiempo del inicio del evento, pues la decisión no solo se basa en permitir o no el acceso, si no que hay decidir el impacto de este en cuanto a la retribución monetaria y lo que se puede recuperar de lo ya gastado. Thomas Bach, presiente del COI, en conjunto con Seiko Hashimoto, plantearon la posibilidad de permitir espec-tadores en gradas, en una cantidad moderada, misma que se va a decidir con base en el avance en la lucha contra el covid y las recomendaciones sanitarias internacionales.
Seiko Hashimoto, quien por cierto, es una gran apuesta para presidir el Comité Olímpico Organizador, recordando que llegó a ese puesto por la destitución de Yoshiro Mori debido a sus comentarios sexistas, ahora tiene la tarea de mantenerse a la raya en cuanto a los golpes económi-cos y tomar la mejor decisión, considerando que la opinión pública “ordinaria” de los ciudadanos de Tokio, es que los Juegos Olímpicos, sean cancelados de forma definitiva, claro, esto pasa cuando haces presión por medio de redes sociales y no en el campo de “batalla”, ¿saben?.
Los contagios no han bajado, en el mundo hay escasez de vacunas y la economía en todos los niveles ha sido golpeada de forma brutal. No necesitamos más elementos para saber que, muy pocos aficionados tendrán la oportunidad de ir al evento deportivo. En lo que a mi respecta, esto es una pena, pues nuestra estadía en este mundo es corta, y si, hay problemas, todos los tenemos, pero son los momentos de risa, gloria, felicidad, por lo que todo vale la pena, y los Juegos Olím-picos, en su naturaleza más pura, representa justamente, todo lo bueno de la vida.
Ahora solo queda estar pendiente de como evoluciona el virus, las decisiones de los orga-nismos internacionales y como van a desarrollarse. Mientras tanto, solo queda mantener la fe y esperar lo mejor. Trabaja tu persona, para que tus buenos pensamientos se conviertan en buenas acciones, es la mejor manera de vivir y esta pandemia nos ha enseñado bastante o recordado, lo que sí vale la pena y lo que no.




