Se da vida de millonario oficial mayor

CHETUMAL

Por Redacción > Quequi

 

Ni bien se enteró que iba a ser designado oficial mayor del Gobierno del Estado de Quintana Roo, Manuel Alamilla no dudó en comenzar su nueva gestión con vehículo del año: se dirigió a la agencia de General Motors y apartó la camioneta de lujo Buick modelo Enclave, cuyo valor ronda el millón de pesos para uso personal de su esposa, Tristana Hernández Villegas, flamante directora de imagen del Gobierno del Estado.

Indiferente a los gasolinazos y al reclamo de los chetumaleños despedidos desde que inició su gestión, Alamilla no se ha inmutado con los señalamientos de nepotismo que le han hecho por la contratación de su esposa, cuando ésta nunca formó parte de gobierno alguno en sus antecedentes. Para no apartarse de la vida de comodidades que llevó en la Secretaría de Energía en los últimos años, donde su esposa también se embolsó contratos de diseño e impresión, ambos han entrado a la nómina estatal para afrontar la vida “ricos”, siempre a costillas del erario público.

A pocos días de que el gobernador del estado anuncie nuevas medidas de austeridad para enfrentar el alza de la gasolina y la inflación que ha superado el 4% en general, Alamilla no se anda con vueltas para gastar. Mientras por un lado exige a sus subordinados austeridad y menor gasto, la pareja circula en la lujosa Buick y come en suntuosos restaurantes por el empobrecido Chetumal, donde el recorte de personal, contrario a las directivas del gobernador, ha tocado a los puestos de abajo que generaron el primer foco rojo para el gobierno.

El costo de la camioneta que conduce Hernández Villegas, retratada aún sin placas en el estacionamiento que usa en el Palacio de Gobierno, tiene un costo base que arranca en los 897 mil 600 pesos, y las equipadas pueden superar el millón de pesos, de acuerdo a la página oficial de la marca.

De acuerdo al tabulador que la misma Oficialía Mayor pone a disposición de los interesados a través de la página de transparencia, la pareja se embolsa mensualmente un estimado de 130 mil pesos mensuales; dado que el sueldo del oficial mayor oscila entre los 89 y 103 mil pesos, en la categoría de Secretario de estado; mientras ella, como directora, puede ganar entre 21 y 35 mil pesos. Un ingreso muy lejano al de las familias que han quedado sin trabajo desde la llegada de los Alamilla.

 

MENTIRAS Y ENGAÑOS

El arranque no fue transparente para el Oficial Mayor. Se han detectado varias irregularidades en su declaración 3de3. La primero: haber negado que su esposa laboraba en el gobierno; pero además, en su declaración de Hacienda los últimos tres años la presenta con cero en los impuestos a pagar, mientras por otro lado dice que gana cerca de tres millones de pesos.

En el punto 1.1 de la declaración patrimonial, que se refiere a Bienes Inmuebles del Cónyuge y/o Concubinario o Dependiente Económico, adjudicó dos propiedades a nombre de su esposa: un terreno y una casa. Pero en una consulta en el Registro Público de la Propiedad, Tristana Wendy Hernández Villegas sólo posee un terreno en Chetumal en la calle Privada Primo de Verdad, folio G2782, de 209.40 metros cuadrados, cuyo valor catastral es de 27 mil 300 pesos, adquirido en 2005. Según personal de Registro Público, esta maniobra es clásica para ocultar bienes: “Hacen una donación para que no puedan ver la ubicación y valor de la propiedad”; refirieron.

La presidenta de la Asociación “Somos tus ojos”, Fabiola Cortés, opinó días atrás que tanto el oficial mayor como su esposa deberían renunciar a sus cargos en el Gobierno del Estado, por incurrir en conflicto de intereses y no haberlo notificado en la declaración 3de3. “Por supuesto que deberían renunciar, pero en este país nadie renuncia, porque no hay honor”, dijo.

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