¿Qué tanto es tantito?

¡No cortes el cable rojo! ¡Ten cuidado de no cruzar la línea! ¿Has escuchado o dado esta advertencia? Bien, cuando alguien nos advierte con estas palabras, es mejor poner atención.

Hace poco que estuve en Agua Dulce, se suscitó un incidente que conmovió la ciudad, una joven y su novio de tan solo dieciséis años planearon y llevaron a cabo el crimen de asesinar y calcinar a su madre, una profesora de prescolar. Hacía poco, su madre le había celebrado sus 15 años con grande fiesta. Según las investigaciones, la joven se cansó de las reglas de la casa y las prohibiciones que su madre le puso sobre su relación amorosa con el novio; lo que hizo que planearan el asesinato.

Somos en potencia ángeles o demonios. Esta ambivalencia es normal, tan solo hace falta la ocasión para hacernos actuar como personas caritativas, bondadosas y buenas; o para hacer lo peor, y pobre de aquellos que por equivocación crucen la línea o se pasen de lanza con nosotros.

Bien dicen algunos: «Ten cuidado con lo que piensas, soltar y darle rienda suelta a la loca, puede llevarte a la ruina». La cabeza es un taller donde se arman y fabrican las acciones; y las acciones más perversas que se llevaron a cabo, pasaron por la cabeza.  En la cárcel, las personas purgan condenas que «cruzaron la línea y cortaron el cable rojo», no les bastará toda su vida para arrepentirse y después de purgar su condena en la cárcel, seguirán en la cárcel de su propia vida con culpa y el arrepentimiento.

Hay cosas que están prohibidas y deben respetarse, ¡No, es no!  La ley y la autoridad se respetan. No son negociables. «Pero, ¿Qué tanto es tantito?», tantito es muchito.  Estos dos mozalbetes, seguramente ya se han arrepentido de su terrorífica acción, pero ya no se puede remediar lo que hicieron. Pudieron arrepentirse de lo que estaban planeando hacer; si uno de los dos hubiera entrado en razón, si uno de ellos se hubiera detenido a pensar el daño que causarían y se causarían así mismos, pero no, «soltaron la loca, le dieron rienda suelta». Mataron, se dañaron y dañaron a su familia.

¡No, es no! ¡Aquí se obedece lo que se ordena y se pregunta lo que no se sabe! Eran las palabras de los padres de antes y con ello hicieron marchar con disciplina a sus hijos. Deberíamos los padres de hoy retomar lo que dejamos de hacer con los hijos pequeños, antes de lamentar el dicho: «Cría cuervos y te sacarán los ojos».

“Respeta a tu papá y a tu mamá”, ese es el primer mandamiento que está acompañado por una promesa: Así te irá bien en todo y tendrás una larga vida en la tierra.  Padres, no hagan enojar a sus hijos sino edúquenlos con la disciplina y la enseñanza del Señor.” Efesios 6:2-4.

Bendiciones amigos y hermanos caminantes del camino. Pbro. Carlos César González Cruz.

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