¿Qué se necesita para hacerlo enojar?
Y cuando usted se enoja, ¿Qué pasa con su enojo?
Enojarse no es pecado, el pecado es lo que usted hace cuando está enojado.
¿Qué consecuencias emocionales, espirituales hay? Y, qué efectos tiene su enojo con los demás y con Dios.
Observe lo que dice la Palabra de Dios: en Efesios 4:29-32
No empleen un lenguaje grosero ni ofensivo. Que todo lo que digan sea bueno y útil, a fin de que sus palabras resulten de estímulo para quienes las oigan.
No entristezcan al Espíritu Santo de Dios con la forma en que viven. Recuerden que él los identificó como suyos, y así les ha garantizado que serán salvos el día de la redención.
Líbrense de toda amargura, furia, enojo, palabras ásperas, calumnias y toda clase de mala conducta. Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo.
¿Reconoce usted su enojo o lo niega? ¿Acaso lo reprime? Mientras el enojo está ahí le robará su paz, su enojo lo irá esparcir por todas partes y con todas las personas que pueda.
■Trate de identificar de donde viene su enojo, por ejemplo Jesús cuándo se enojo en la purificación del templo, se enojó por lo que le estaban haciendo los mercaderes con la gente; pero cuando lo estaban crucificando en la cruz, dijo: "Padre perdónalos porque. No saben lo que hacen"
Dios nuestro Padre Celestial, es lento para la ira, así debe ser el cristiano. (Salmo 103:8, Santiago 1:19)
No explote para defenderse, aún cuando tenga el poder y el derecho. No se defienda , trate de escuchar, trate de analizar qué quiere esa persona.
No es de sabios «decir lo que se piensa, lo que se quiere y siente, donde sea y con quien sea». Leí esta frase «Enojate con quien quien te debas de enojar y di las cosas como se deben de decir, con las palabras correctas, la actitud correcta, la persona correcta y en el lugar correcto.»
El enojo es una forma de energía, hay que saber dirigirla a algún beneficio. Desahóguese con Dios. Dios pone el enojo en nuestros corazones para movernos a algo bueno.
La furia y el resentimiento es pecado. Cuando hacemos lo que dice la Palabra:» Pronto para oír, tardó para hablar, y tarde para airarnos, podemos prevenir lo malo, podemos decidir como responder.
Haga frente al enojo, reconózcalo, pida perdón y perdone; cuando gaga esto, recuperará su paz perdida y con quien se enojó.
¡Bendiciones amigos y hermanos caminantes del camino llamado vida! Pbro. Carlos César González Cruz.




