No logran tener una vida mejor

Por Soraya Huitrón

Incrementa el número de personas, en su mayoría originarios de Centroamérica, que recurren a los semáforos para ganarse la vida mediante la venta de algún artículo, limpiando parabrisas o haciendo malabares.

Esta situación se ha dado debido al constante flujo de personas originarias de otros países que llegan a probar suerte a este destino turístico, sin embargo al no contar con papeles para conseguir un trabajo, optan por recurrir a los cruceros como fuente de ingresos.

 
Por lo que cada vez es más frecuente ver a vendedores de dulces, accesorios y bebidas o personas pidiendo limosna en los cruceros de la ciudad, en su gran mayoría son adultos mayores y mujeres, quienes se hacen acompañar de niñas y niños.

Y aún cuando el Grupo Especializado de Atención a la Violencia Intrafamiliar y de Género (GEAVI), de la Secretaría de Seguridad Pública, constantemente realiza operativos para detectar y rescatar a los menores que son usados para pedir limosna en las calles, esta problemática persiste.

Según los reportes de las autoridades, las avenidas más transitadas, como la José López Portillo, Kabah, Tulum y Andrés Quintana Roo, son las más utilizadas por estas personas.

También se han detectado algunos casos en el que los infantes son enviados solos a ofrecer artesanías o llaveros al interior de los restaurantes de la zona.

Otra de las actividades que realizan para obtener dinero es limpiar el parabrisas y realizar malabares durante la luz roja del semáforo, muchas veces llevando a pequeños en la espalda.

Al entrevistar algunos de estos trabajadores expresaron que al día pueden ganar de 70 a 300 pesos trabajando cerca de cinco horas, dependiendo el horario y la esquina que elijan.

De acuerdo con las autoridades, la mayoría de estas personas son provenientes de Centroamérica y Chiapas.

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