Nivardo Mena reparte culpa

Kantunilkín
Tras el bloqueo de la entrada principal a Kantunilkín por parte de delegados y subdelegados de comunidades de la zona sur, el presidente municipal, Josué Nivardo Mena Villanueva, se vio obligado a encarar el reclamo ciudadano en pleno domo del parque principal… ¡justo cuando realizaba un ensayo del cabildo infantil!


La escena fue tensa. Autoridades comunitarias, hartas del abandono, irrumpieron con exigencias claras: servicios básicos, atención urgente y respuestas que, aseguran, llevan años esperando. El bloqueo, que paralizó el acceso al municipio, fue la gota que derramó el vaso.


En medio del encuentro público, el alcalde respondió, pero lejos de calmar los ánimos, sus declaraciones encendieron aún más la polémica. Argumentó que el Ayuntamiento está “atado de manos” por la falta de recursos, señalando directamente a la ciudadanía: un alto porcentaje —dijo— no paga impuestos, lo que limita severamente la capacidad del gobierno municipal.


“El presupuesto apenas alcanza para lo básico: basura, limpieza, alumbrado y seguridad”, sostuvo, mientras los reclamos no cesaban.


Pero lo que más sorprendió fue su controversial declaración: “¡Cómo quisiera ser Holbox y Chiquilá separarse y ser un municipio! Pero no se permite, porque entonces pones endebles a una zona donde no se generan recursos para que sea autosustentable”. Palabras que no cayeron nada bien entre los presentes.


Ante la exigencia de más infraestructura, como domos escolares, Mena Villanueva se deslindó, asegurando que esas obras corresponden a los gobiernos estatal y federal. No obstante, recordó que en su primera administración sí logró impulsar este tipo de apoyos.


El edil intentó equilibrar la balanza al destacar que, pese a las carencias, su gobierno ha hecho rendir el dinero público y que no están solos: el gobierno estatal y federal, aseguró, sostienen gran parte de los apoyos sociales. Incluso, reveló que el 80 por ciento de las despensas provienen de instancias como el DIF y la Secretaría del Bienestar.


Sin embargo, el malestar persiste. Delegados y subdelegados advirtieron que no bajarán la guardia hasta ver resultados tangibles. Mientras tanto, el Ayuntamiento apuesta por priorizar zonas turísticas como motor económico… una decisión que para muchos deja en segundo plano a las comunidades más olvidadas.


La tensión sigue latente en Kantunilkín. Y la pregunta queda en el aire: ¿fue suficiente dar la cara… o apenas comienza el conflicto?

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