Manifiesto previo sacude investigación del ataque en Casa Blanca
“Asesino federal amistoso” detalla plan contra Trump
Washington. Un documento atribuido a Cole Tomas Allen, de 31 años y originario de California, ha sido revelado como parte clave en la investigación del ataque ocurrido durante la cena de corresponsales el pasado sábado 25 de abril en Washington D.C., evento donde el presidente Donald Trump fue el principal objetivo.
Allen, señalado como el presunto atacante, habría enviado un manifiesto a su familia antes de abrir fuego, en el que se autodenominó de forma inquietante como un “asesino federal amistoso” y expuso con frialdad sus intenciones, objetivos y críticas a la seguridad del evento.
El texto inicia con una serie de disculpas dirigidas a familiares, amigos, colegas y hasta personas que compartieron su viaje a la capital estadounidense, a quienes reconoce haber puesto en riesgo “por el simple hecho de estar cerca”. También admite haber mentido sobre sus motivos de viaje, asegurando que simuló compromisos personales para encubrir su desplazamiento.
En el mismo documento, Allen justifica su ataque bajo la premisa de que “lo que hacen mis representantes repercute en mí”, insistiendo en que no espera perdón por sus acciones. En una de sus declaraciones más polémicas, dirigidas indirectamente a Trump, lo acusa con lenguaje violento y descalificador, negándose a “permitir que manche mis manos con sus crímenes”.
El presunto atacante también detalló una lista de objetivos, centrada principalmente en funcionarios de la administración Trump, excluyendo de forma específica al director del FBI, Kash Patel. El Servicio Secreto fue mencionado como objetivo “solo si es necesario”, con la instrucción de intentar incapacitar sin letalidad. Otros cuerpos de seguridad, como policía del Capitolio y Guardia Nacional, solo serían atacados en caso de respuesta armada.
Allen incluso explicó que pretendía minimizar las bajas utilizando perdigones en lugar de munición convencional, argumentando menor penetración. Sí, el nivel de detalle es tan frío que parece sacado de un guion malo, pero lamentablemente es parte de la investigación real.
El documento también incluye una sección de refutaciones a argumentos cristianos, donde critica la idea de “poner la otra mejilla”, asegurando que esa enseñanza no aplica cuando uno no es directamente la víctima. Sus comentarios fueron interpretados como una justificación ideológica de su accionar.
En una posdata, el acusado lanza duras críticas al Servicio Secreto y a la seguridad del evento, acusándolos de incompetencia por no detectar armas ingresadas al recinto. Afirma incluso que el sistema de seguridad era tan deficiente que “cualquier agente extranjero podría haber entrado armado sin ser detectado”.
El texto concluye con una mezcla extraña de arrepentimiento emocional y frustración, donde Allen asegura que la violencia “es horrible” y expresa remordimiento por las personas a las que afectó, mientras firma bajo el alias “coldForce”.
Actualmente, el acusado permanece bajo custodia en un hospital para evaluación psiquiátrica y se espera su comparecencia ante un tribunal federal en Washington D.C. este lunes.
Con información de The New York Post y EFE.





