Lo que falta… aún

Nadie lo tiene todo, es decir, nadie puede decir que lo tiene todo; podrá tener todo en apariencia, porque tiene todo lo que quería, como lograr un título, casarse, comprar una casa, un carro, o una suma grande de dinero; pero hay vacíos en su alma y heridas en el corazón, “Vacíos existenciales que le hacen ver que hay aún espacio por llenar.

¡Cuánta gente pensó que al llegar a alcanzar sus sueños, sus metas y el éxito soñado, estarían en la altura! Y tal vez sí cambiaron su situación y “son otra persona”, están en otro nivel, pero siguen viendo que el cielo aún está muy lejos. Siguen peleando grandes batallas y sintiéndose derrotados. Tristes y fracasados porque las cosas no salieron como ellos esperaban.

Esos vacíos o espacios emocionales, muestran una gran necesidad, necesidad que ha llevado a tantas personas al suicidio,  muchos otros, tratan de llenarlo con alcohol, droga, sexo, con trabajo excesivo o con «apariencias». Es decir, nadie puede decir que está completo y que no necesita absolutamente nada; su actitud y su comportamiento neurótico, agresivo o depresivo muestra esa carencia de lo que les falta. La razón es que las cosas materiales no llenan esos vacíos, mucha gente posee grandes bienes y no los disfruta, porque no le traen «esa satisfacción». Esos vacíos solo los puede llenar Dios.

La Biblia dice: (Filipenses 4:11-13.)

No lo digo porque esté necesitado, pues he aprendido a estar satisfecho con lo que tengo. Sé bien lo que es vivir en la pobreza, y también lo que es tener de todo. He aprendido a vivir en toda clase de circunstancias, ya sea que tenga mucho para comer, o que pase hambre; ya sea que tenga de todo o que no tenga nada. Cristo me da fuerzas para enfrentarme a toda clase de situaciones.

La plenitud” no viene de tenerlo todo, si no de tener a Dios en todo lo que nos falta, en lo que nos falta, nos falta “DIOS” para estar satisfechos. Dios llena ese lugar, él llena ese vacío que nos lleva a hacer “locuras”. Cuando Dios llena esos vacíos, estamos “contentos con lo que tenemos”.

La felicidad no se encuentra en el lujo y el derroche, tener menos necesidades posibles, nos acerca a lo divino; y así como lo divino es supremo, lo que más se aproxima a su naturaleza está más cerca de lo supremo. “El ser más rico” es el que está contento, porque la satisfacción es la riqueza de la naturaleza.

¡Bendiciones amigos y hermanos caminantes del camino llamado vida! Pbro. Carlos César González Cruz.

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