Huipiles en peligro: artesana de Sabán lamenta el abandono de la vestimenta tradicional
JJM.- En un rincón del pueblo de Sabán, aún resiste con hilo y aguja una tradición que se deshilacha con el tiempo. Doña Eraclia Tuz Arjona, artesana desde niña, continúa confeccionando huipiles como lo aprendió de sus antepasadas, pero reconoce con tristeza que cada vez menos mujeres los usan y, por tanto, menos los compran.
«Antes todas las mujeres del pueblo usábamos huipil, era lo común», recuerda Doña Eraclia mientras porta una prenda hecha por ella misma. «Pero ahora casi nadie lo quiere. Prefieren pantalones, vestidos de fábrica… ya casi no se ven mujeres con huipil».
La artesana explica que el costo de elaborar uno también ha contribuido a su declive. «Los hilos, la tela, todo cuesta. Un huipil bordado puede costar 800 pesos o más. Y la gente ya no lo paga. Dicen que es caro, pero no saben lo que cuesta hacerlo.»
Aunque aún vende algunos para festividades tradicionales como las jaranas, Eraclia lamenta que la prenda esté quedando relegada a ocasiones especiales. “Ya sólo lo compran para bailar, para los eventos.
Pero para el diario, ya no. Las niñas ahora prefieren otra ropa”, dice con resignación.
A pesar de los cambios en las modas y costumbres, Doña Eraclia sigue firme en su oficio, sabiendo que cada puntada es memoria viva. “Aunque sea poquito, mientras alguien lo siga usando, seguiré bordando”, asegura con orgullo.
Su historia es reflejo de un cambio cultural profundo que enfrenta a las nuevas generaciones con sus raíces. Mientras tanto, en Sabán, los hilos aún siguen contando historias, aunque cada vez con menos voces que las porten.




