‘Estoy rompiendo con mi pasado’
Miley Cyrus está irreconocible.
La primera imagen que todo mundo tiene de ella es la de la chica rebelde, autónoma, que pondera la libertad, quiebra la moral y va contra todo resquicio del conservadurismo; sí, a veces exagerada, pero al final es su manera de ser honesta con ella misma y la vida.
Su nuevo disco, Younger Now, ya a la venta, conserva esa alma indomable, pero involucrando mucho más su lado personal, sus sueños, sus anécdotas y ha explotado ese lado familiar que tanto valora, además de su visión actual del mundo.
“Se llama libertad, de retratarme como soy y dejar en claro que, en serio, no me asusta la persona que solía ser, pero conservo esas piezas que formaron el ser humano que soy ahora y que seguramente definirán mi futuro.
Creo que estoy representando el hecho de que nadie puede ser el mismo para siempre, los tiempos cambian; evolucionar es parte natural del ser humano, en serio nadie puede quedarse en el mismo sitio para siempre. La vida te pone experiencias en el camino y no estoy huyendo del pasado, lo estoy rompiendo”, explica Cyrus vía telefónica.
La cantante de 24 años está totalmente en sintonía con todos esos momentos que provocaron juicios sobre su persona durante unos años: su video Wrecking Ball, que reciente aceptó haber estado drogada; su exhibicionismo extremo en los MTV Video Music Awards de 2015, su gusto por la mariguana y el beso que le acomodó a Stella Maxwell en una ocasión… por mencionar algunos.
Su vida se ha separado de toda esa controversia; sin embargo, no ha perdido de vista ese concepto de empoderamiento femenino, que aunque tuvo un toque radical, al final siempre se manifestó como un ser humano libre de hacer lo que quiera.
“No puedo separarme de lo que es el feminismo, diciendo que ahora soy más humanitaria. Es imposible evitarlo porque sigo viendo que las mujeres tenemos menos oportunidades, así que es importante para mí siempre mostrar fortaleza, no siempre hay que ser dulce y hermoso, hay que ser también honesto.




