Entre bemoles y corcheas
En la música, la corchea y los bemoles suelen ser difíciles porque representan la transición de lo básico a los principios fundamentales de la teoría y el ritmo musical.
El amor hacía una bella dama, tiene sus complicaciones, y vale más aquella vieja frace: el amor es ciego». Asi que, querer comprendelo es complicado.
«Quién sepa de amores que calle y comprenda», cantaba Javier Solís en la canción «Luz y sombra».
El buen Rigo Tovar, también decía en su canción: «¿Como será la mujer?», bueno, pues con toda su fama y dinero, tuvo mujeres de a montón, solo faltó preguntarle: «¿Llegaste a entenderlas?».
¿Qué se diria del Rey Salomón?, el hombre más sabio y a la vez más tonto, pues las damitas le desviaron su corazón; él se expresa así de su grandeza:
«Llegué a tener montones de oro y plata, y me quedé con las riquezas de otros reyes y de otras naciones. Tuve a mi servicio hombres y mujeres que cantaban para mí, y gocé de todos los placeres humanos, pues tuve muchas mujeres». Eclesiastés 2:8-9.
Salomón tuvo setecientas esposas extranjeras, que eran princesas.
También tuvo trescientas mujeres, con las que vivió sin haberse casado.
Cuando Salomón llegó a viejo, sus mujeres lo apartaron de Dios y lo hicieron adorar a otros dioses. 1 Reyes 11:4.
No hay qué olvidar… «En tanto el hombre da amor para obtener sexo, la mujer da sexo para obtener amor».
Y en este trajín llamado matrimonio, es mejor recordar lo que enseña y manda la Biblia:
«En todo caso, que cada uno de ustedes ame a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete al esposo.» Efesios 5:33.
Pbro. Carlos César González Cruz.



