En comunión con la gente
El alcalde de Cuajimalpa acompaña misas y escucha a vecinos de la zona.
Cuajimalpa
Por Redacción
Durante su visita a los pueblos de San Pablo Chimalpa y San Mateo Tlaltenango, el alcalde de Cuajimalpa refrendó su compromiso con las tradiciones locales y, sobre todo, con la gente. Aprovechando las misas patronales como contexto de encuentro, se tomó el tiempo de convivir con vecinas y vecinos, escuchando de primera mano sus inquietudes, propuestas y necesidades.
El ambiente fue festivo: calles adornadas con papel picado, flores de cempasúchil y música de banda ambientaban cada rincón. “Qué alegría ver a sus pueblos llenos de vida, de colores, de flores y de fe”, expresó el alcalde, visiblemente emocionado por la fuerza simbólica de estas festividades. “Cada detalle cuidado con amor, y el ambiente en las calles refleja el orgullo y la unión de sus comunidades”, añadió frente a líderes locales y familias congregadas.
El presidente local no solo participó en los actos litúrgicos, sino que caminó entre los puestos, saludó a comerciantes y compartió anécdotas con adultos mayores que agradecieron su presencia. Para muchas y muchos, se trató de una visita significativa que revaloriza el vínculo entre autoridad y ciudadanía, especialmente en contextos donde la tradición se convierte en punto de cohesión.
“Gracias por recibirme con tanto cariño. Es un privilegio ser parte de estas tradiciones que hacen grande a Cuajimalpa”, señaló el funcionario al final del recorrido, remarcando la importancia de acompañar con respeto y gratitud las manifestaciones culturales que dan identidad al territorio.
Los habitantes de ambas localidades aprovecharon para externar preocupaciones sobre infraestructura, servicios públicos y la preservación del patrimonio histórico. El alcalde se comprometió a canalizar las peticiones y darles seguimiento con su equipo, reconociendo que estas fiestas no son solo espacios de celebración, sino también de escucha activa.
Las festividades de San Pablo y San Mateo son parte del calendario cultural más importante de Cuajimalpa, pues reúnen año con año a miles de asistentes, incluyendo personas originarias que viven en otras alcaldías y que regresan para revivir sus raíces. Estas fechas, marcadas por la devoción religiosa, también son motor de economía local y cohesión comunitaria.





