El vaivenes de la vida

_Hijo, no le pidas peras al olmos, no busque naranjas en el cactus ni vallas a la farmacia a comprar clavos; la gente buena hace cosas buenas, no esperes lo bueno de una persona que tiene el corazón podrido_. Me decía mi abuelo.


Mi abuelo se llamaba Severo, no era nada de lo que significa su nombré, siempre he pensé que sus padres debieron ponerle «Benigno», ya que era un hombre bueno.

La vida es como una carretera de doble sentido, unos van y otros vienen, cada uno trae dentro de su vida lo que ha recogido en ese vaivén. Todos hemos recibido lo que merecemos y lo que no merecemos, lo justo y lo injusto, lo bueno y lo malo. Somos portadores del mal y también podemos serlo del bien.

El bien y el mal son semillas que caen en la tierra, es seguro que se reproducirán. En los campos la mala hierba nace sola, nadie la siembra; esta mala hierba acaba con la buena semillas, por eso es necesario fumigar.
Conocí una planta que se llama: «mata de palo», es un bejuco que se enreda en los grandes árboles, rápidamente crece por todo el árbol y por las ramas, hasta asfixiarlo y termina matándolo.

Nuestro corazón es como la tierra fértil, en el vaivén de la vida recibe diversas semillas. El corazón puede estar poblado de malas semillas o buenas. Nos volvemos portadores de del bien o del mal. Sin embargo, las tierras son limpiadas, muchas veces quemadas y fertilizadas para producir buena semillas.

El Cactus es hermoso, pero no da naranjas; El Olmos no da peras, pero su sombra es hermosa y su madera es buena.
Los seres humanos traemos en el corazón cosas buenas y malas, según lo que hemos recibido por los demás, portamos el bien y el mal. Damos ambos frutos.

El abuelo tenía razón.. «no busques peras en el Olmos ni naranjas en el cactus, no quieras comprar clavos en la farmacia». Quién tiene un corazón inhóspito de Dios no podrá dar buenos frutos, no le pidas frutos buenos; pero, el hombre de Dios, sin necesidad de que lo pidas, te lo dará.

La gente buena siempre hace el bien, porque el bien habita en su corazón. La gente mala siempre hace el mal, porque en su corazón está el mal. Las palabras que salen de tu boca muestran lo que hay en tu corazón. Lucas 6:45.

Bendiciones, amigos y hermanos caminantes del camino llamado vida.

Pbro. Carlos César González Cruz.

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