El “pozo embrujado” de José María Morelos revive historias
A dos días de la celebración del Día de la Madre, el parque dedicado a las mamás en la colonia Dolores se mantiene como uno de los espacios más tranquilos y simbólicos de la cabecera municipal de José María Morelos, pero también como un sitio rodeado de historias que todavía sobreviven entre vecinos.
En la parte central del parque permanece un antiguo pozo que durante los primeros años de crecimiento del municipio abasteció de agua a cientos de familias morelenses. Aunque actualmente está en desuso, habitantes de la zona aseguran que el pozo continúa teniendo agua fresca y un flujo constante.
Entre las anécdotas que todavía circulan en la colonia, algunas personas afirman que el pozo habría sido “embrujado”, versión que con el paso de los años provocó que muchos dejaran de consumir su agua. Vecinos cuentan que presuntamente fueron arrojados objetos con intenciones de hacer daño a otras personas, alimentando historias relacionadas con brujería y malas energías.
Sin embargo, más allá de los relatos populares, otros habitantes recuerdan que hace menos de diez años, durante una etapa de escasez de agua en la cabecera municipal, este mismo pozo volvió a convertirse en una alternativa para abastecer a familias de la colonia Dolores con agua fresca.
El sitio conserva todavía un ambiente sereno, rodeado de memorias de una época en la que el acceso al agua dependía en gran parte de pozos comunitarios. Para algunos vecinos, el lugar representa parte de la historia cotidiana de José María Morelos y de cómo crecieron varias colonias de la cabecera.
El parque erigido en honor a la madre permanece como uno de los rincones poco conocidos del municipio, un espacio donde convergen tradición, relatos populares y recuerdos de los años en que el antiguo pozo fue fundamental para muchas familias morelenses.




