El colapso
¿Por qué se rebelan contra Dios las naciones y los pueblos? ¿Por qué estudian la manera de luchar contra él y contra su rey? ¡Inútiles son los planes de los reyes de este mundo! ¡Quieren acabar con su poder! ¡Quieren librarse de su dominio! Pero Dios desde su trono se ríe y se burla de ellos. Salmo 2:1-4.
Si nos planteamos la pregunta:¿Por qué permite Dios la maldad, la injusticia y el crimen?
Si la respuesta es,» «Porque él deja a los hombres hacer su vida en su libre albedrío, es decir, que elijan en su capacidad huma tomar sus propias decisiones autónomas para no ser titites o marionetas de la voluntad divina; pero estos, ignorantes y ciegos, escogen hacer lo malo y perverso, pues en su anhelo de «éxito» cambian «espejitos por oro», así son deslizados a la perdición. La objeción sería: Entonces, Dios no Soberano como pensamos, es más, «DIOS NO ES BUENO». Sí, porque Dios puede cambiar los pensamientos, las intenciones del corazón, puede romper el corazón más duro y cambiarlo, Dios puede evitar que el mal y la maldad destruyan, y si no lo hace, realmente, Dios no es bueno.
Por otro lado, si pensamos que Dios no puede controlar el mal; que el diablo echa a perder sus planes, que ambos están trenzados en una lucha por gobernar este mundo, entonces, Dios no es Poderoso como pensábamos. Si Dios y Satanás son competencia, ambos tratan de establecer o el bien o el mal, por eso, muchas veces vence el bien o el mal, realmente estaríamos en problemas.
¿Qué hay detrás de los intereses de las naciones en sus intentos por «comprar» otros países, invadir o acabar con los grupos delictivos que toda nación tiene? Cierto es que en estos casos muestran su músculo de poder por su armamento y estrategia bélica.
Aliarse, recibir protección y negociar tiene su precio, nadie da nada gratis. Mientras que muchos duermen el sueño de los muertos, otros buscan la manera de «agandallar».
¿Qué papel juega Dios y Satanás en esto? No lo sabemos exactamente.
El texto bíblico dice: «Pero Dios desde su trono se ríe y se burla de ellos».
Dios es Señor de la Creación, y todo poder, dominio y señorío humano está limitado por el mismo. Todo ser humano es mortal y su poder es perecedero, como lo dice la Biblia:
Tú, (Dios) has determinado la duración de nuestra vida. Tú sabes cuántos meses viviremos, y no se nos concederá ni un minuto más. Job 14:5.
Recordemos aquél dicho: «Perro que ladra no muerde».
Bendiciones amigos y hermanos caminantes del camino llamado vida.
Pbro. Carlos César González Cruz.





