
Defiende a las ‘dark kitchens’
Por Alejandro García > Quequi
Cancún. En los últimos años, el concepto de “dark kitchen” ha generado opiniones encontradas dentro del sector gastronómico, ya que para muchos este modelo se asocia con informalidad, riesgos sanitarios y posibles irregularidades fiscales; sin embargo, para otros actores de la industria representa una herramienta estratégica para innovar y reducir riesgos financieros en un entorno cada vez más competitivo.
De acuerdo con Gabriel Amor, responsable de marketing del Grupo A, la percepción negativa que rodea a las “dark kitchens” suele estar vinculada a experiencias informales o a operaciones domésticas sin regulación, una práctica que -aunque común en México- no necesariamente define al modelo profesional de cocinas ocultas.
Explicó que desde su experiencia europea, este tipo de operaciones están estrictamente reguladas y sujetas a altos estándares sanitarios, lo que inicialmente también generó dudas cuando el concepto comenzó a popularizarse.
“No todas las ‘dark kitchens’ son sinónimo de precariedad o fracaso”, señala Amor; por el contrario, sostiene que este modelo suele construirse a partir de cocinas con buena infraestructura, diseñadas específicamente para probar productos, conceptos y estrategias de mercado antes de dar el salto a restaurantes con espacios abiertos al público.




