Ayuda a los ciudadanos

El alcalde de Cuajimalpa, Carlos Orvañanos Rea, entrega apoyos y devuelve pasos y libertad.

Cuajimalpa
Por Redacción

Cada gesto cuenta. En Cuajimalpa, la entrega de sillas de ruedas y bastones es más que un acto de asistencia: es un compromiso con la autonomía y la dignidad de quienes más lo necesitan. “Cada vez que entregamos una silla de ruedas o un bastón, no solo damos un apoyo, devolvemos pasos, libertad y sonrisas”, aseguró el alcalde Carlos Orvañanos Rea mientras hacía llegar un apoyo solicitado a una ciudadana.

La iniciativa ha logrado acercar a cientos de vecinos a una mejor calidad de vida, fomentando la inclusión y la participación activa en la vida comunitaria. Los beneficiarios destacan la rapidez y el respeto con el que se lleva a cabo cada entrega, creando un vínculo directo entre la autoridad y la ciudadanía.

Carlos Orvañanos Rea enfatizó que el programa no solo busca asistir a quienes enfrentan dificultades de movilidad, sino también generar conciencia sobre la importancia de construir una ciudad más accesible y empática. “En Cuajimalpa, nadie camina solo”, recordó el edil, resaltando que cada entrega simboliza un paso hacia la igualdad de oportunidades.

Durante los recorridos para entregar los apoyos, se han detectado necesidades adicionales, como rampas accesibles y señalización para personas con discapacidad, lo que ha permitido al gobierno municipal planear mejoras urbanas que beneficien a toda la comunidad. La colaboración entre autoridades y vecinos ha sido fundamental para que estas acciones tengan un impacto real y duradero.

Los ciudadanos que han recibido las sillas de ruedas y bastones cuentan con una atención personalizada, lo que les permite adaptarse con mayor facilidad a sus nuevos instrumentos de movilidad. El programa también ha abierto espacios de diálogo sobre inclusión y derechos, fortaleciendo el tejido social de la demarcación.

Además de la entrega de apoyos, se han realizado talleres de concientización sobre movilidad y cuidado de los instrumentos, garantizando que cada beneficiario pueda mantener su autonomía de manera efectiva. La suma de estas acciones ha convertido a Cuajimalpa en un ejemplo de cómo la política pública puede tocar la vida de las personas desde la cercanía y el respeto.

Mediante este esfuerzo, el municipio refuerza la idea de que la movilidad no es solo física, sino también emocional y social, y que un bastón o una silla de ruedas puede devolver mucho más que pasos: devuelve la confianza y la sonrisa de quienes la reciben.

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