Frío extremo en las calles
Centenares de personas en un estado vulnerable sufren por las bajas temperaturas.
Por Redacción > Quequi
CDMX. Cuando cae la noche, los negocios cierran y las calles de la ciudad comienzan a quedarse solitarias, las personas en situación de calle convierten rampas, banquetas y otros rincones en un lugar para descansar. Basta un cartón como base de cama y una bolsa de plástico extendida a manera de techo para intentar atajarse del frío que cala hasta los huesos.
Entre la calle Guerrero y la avenida Hidalgo, a un costado del jardín de San Fernando, decenas de personas buscan refugio entre las jardineras para pasar la noche; ahí se encontraba Ruth Quintana, quien lleva nueve años viviendo a la intemperie y recordó que, hace dos, estuvo a punto de perder la vida debido a una hipotermia que sufrió ante las bajas temperaturas.
De acuerdo con el censo más reciente del gobierno local, hay 2 mil 878 personas en situación de calle, para quienes habrá, a partir del próximo año, un nuevo modelo de atención que incluye servicios médicos itinerantes, así como baños y regaderas en puntos específicos.
La atención médica sería de utilidad para ella, ya que, compartió, su llegada a las calles ocurrió después de permanecer hospitalizada por complicaciones de una enfermedad crónica de la tiroides; contó que durante su internamiento no pudo pagar la renta del cuarto donde vivía y, al ser dada de alta, descubrió que habían desocupado la habitación y desechado sus pertenencias. Desde entonces, sus intentos por abandonar esa condición han sido infructuosos; aunque ha buscado empleo en labores de limpieza, aseguró que los bajos salarios no le permiten pagar una vivienda.
«No alcanza, no alcanza. La verdad, yo ya estoy harta de estar aquí», expresó. Aunque quienes viven en esta condición procuran reunir cobijas y ropa extra para «vestirse como cebollas» –con varias capas de prendas– sus esfuerzos ante las bajas temperaturas quedan reducidos a nada. Es el caso de Alma, de 40 años, quien denunció que personal de la alcaldía Cuauhtémoc retiró sus pertenencias de la banqueta donde pernocta, dejándola únicamente con la ropa que llevaba puesta.
«Sí te cuesta hacerte de las cosas para que luego lleguen y se las lleven, pues como que no se vale, ¿no?», reprochó. Sobre Balderas y la avenida Juárez, Víctor, de 48 años, improvisaba una cama con cartones y cobijas donadas. Aunque subsiste realizando mandados a cambio de dinero, reconoció que vivir a la intemperie no es fácil: «si tuvieras un techo es mejor».




