
Alertan por el Airbnb selvático
Turistas corren riesgos por rentas vacacionales en zonas apartadas de Tulum.
TULUM
Por Blanca Silva
El presidente del Consejo Hotelero del Caribe Mexicano (CHCM), David Ortiz Mena, advirtió que la proliferación de rentas vacacionales como el Airbnb y sus consecuencias, como la especulación inmobiliaria, la presión sobre los servicios públicos y los riesgos de operar en zonas no aptas para turistas, suponen un problema serio para Tulum al ubicarse incluso dentro de zonas de invasión.

El también presidente de la Asociación de Hoteles de Tulum, resaltó que el hecho de ofertarse unidades en zonas de invasión pone en riesgo la experiencia del turista, cuyo impacto negativo no sólo afectará al dueño del lugar, sino a todo el destino, al cuestionar el tipo de experiencia que puede llevarse un visitante que ingrese a esas zonas.
Explicó que quienes se hospedan en estos lugares también requieren agua, drenaje, electricidad, recolección de basura y seguridad, lo que representa una presión creciente sobre los servicios, por lo que las autoridades enfrentan dificultades para garantizar atención de calidad a locales y visitantes.
Además, consideró que la expectativa de obtener una ganancia asegurada a través de este modelo de hospedaje impulsó la construcción acelerada de edificios, muchos de los cuales permanecen inconclusos y pueden convertirse en focos de inseguridad.
En este marco, consideró que no se está atendiendo el problema con la urgencia que se requiere, pues “estamos muy retrasados frente a la normativa que ya se aplica en otros destinos, como en España, en donde todas las personas que se hospedan en uno de estos departamentos deben proporcionar sus datos de identificación.
No obstante, indicó que en Quintana Roo no existe un control equivalente de las unidades de renta vacacional, en medio de la problemática de trata de personas y explotación sexual de menores, para lo cual los hoteles sí tienen protocolos para prevenir estos delitos.
Ejemplificó que en París una vivienda principal solo puede destinarse a renta turística hasta 90 días al año, mientras que las propiedades adicionales requieren autorizaciones de cambio de uso y condiciones mucho más estrictas.
En entrevista, explicó que las plataformas de renta vacacional, particularmente Airbnb, concentran alrededor del 19% de toda la oferta de hospedaje disponible en Quintana Roo, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Turismo de Quintana Roo (Sedetur).
Sin embargo, la oferta hotelera de Tulum representa apenas el 8.5% de las habitaciones disponibles en el Caribe Mexicano, mientras la participación de Airbnb en la renta vacacional estatal es más del doble de los cuartos de hotel.
Precisó que las rentas vacacionales activas en Tulum suman cuatro mil 295, mientras en Cancún son seis mil 273, pero con una oferta hotelera cuatro veces mayor a la de Tulum.
De esa cantidad, abundó, el 95% corresponde a propiedades completas y no a habitaciones dentro de una vivienda, además de que muchas de ellas están ubicadas en zonas que carecen de infraestructura o condiciones adecuadas para recibir turistas, pues son incluso zonas de invasión.

Aunque la legislación municipal obliga a anfitriones e intermediarios de plataformas a retener el Derecho de Saneamiento Ambiental (DSA), Ortiz Mena advirtió que el reto es garantizar que toda esta oferta lo cobre y lo entere efectivamente, ya que esos recursos se destinan a acciones de saneamiento y atención ambiental de las que también se benefician quienes optan por una renta vacacional.
Sin embargo, dejó claro que no aboga por que únicamente existan hoteles, sino a que se regule mejor y de forma más efectiva a las rentas vacacionales para cuidar la imagen del destino y la derrama económica que deja al turista durante su estancia, la cual permite generar empleos y pagar impuestos de los tres niveles de Gobierno





