Renuncia sorpresiva de Ana Arana sacude al PRI
Imposiciones internas obligan a dimitir a la presidenta tricolor.
Por Luis Roel Itzá > Quequi
Cozumel. Fue una noticia sorpresiva e inesperada para los militantes priístas que comenzaban a resurgir después de estar apagados completamente durante varios años. Ana Gabriela Arana Martín, que apenas había rendido protesta el 24 de octubre del año pasado como presidenta del partido tricolor, renunció a través de una carta que publicó en sus redes sociales, donde deja ver que las cosas en el interior siguen siendo imposiciones y no existe diálogo. Preocupa a los priístas, ya que la también regidora había logrado darle los primeros auxilios a un partido prácticamente moribundo y resucitarlo.
El PRI se encontraba en ruinas, prácticamente bajo escombros, sin nadie de los que se dicen priístas de hueso colorado que se atreviera a tomar al toro por los cuernos y levantarlo. Ana Arana levantó la mano y, junto con Luis Espinosa, dos priístas que iniciaron desde muy jóvenes su carrera política, comenzaron a picar piedra, visitando a la gente, haciendo eventos en los que al principio había miedo de la militancia, pero gracias a su ímpetu y energía, con actividades sociales lograron darle los primeros auxilios a un moribundo tricolor para resucitarlo y hacer que su gente se acercara de nuevo.
La dupla juvenil tomó protesta el 24 de octubre de 2025. Apenas estuvieron siete meses y nadie puede asegurar que la renuncia fue por no poder con el cargo, ya que en este breve tiempo lograron recuperar a su gente, acercarlos a sus oficinas, que nuevamente tuvieron actividad después de estar abandonadas varios años.
Aunque no hay una declaración oficial por parte de la también regidora del actual Ayuntamiento, las especulaciones son que las viejas costumbres dentro del PRI, las imposiciones de sus dirigentes, el no saber escuchar a la militancia y el no dejarla trabajar con libertad fueron las que hicieron que renunciara y dejara nuevamente al garete al barco priísta, que de continuar así, sus aspiraciones de recobrar el poder político se ven muy lejanas.





